12 hábitos de la gente tranquila y feliz

¿Alguna vez te has dado cuenta de que hay gente que parece tenerlo todo bajo control? Se mantienen serenos y felices con los pies en el suelo, incluso en medio de la agitación. Como una montaña alta y fuerte, capean las tempestades que se crucen en su camino. Tratan de buscar el consentimiento de los demás y se muestran como las joyas ocultas que son. La magia parece encontrarlos cada día, invitando a que una auténtica sonrisa se pose sobre sus labios.

Hay otras personas de las que no podemos decir lo mismo. Cuando se ven en medio de cualquier tempestad, les cuesta controlar las turbulencias. Sus niveles de estrés aumentan si se llevan un chasco en la vida. Les resulta difícil ver lo positivo cuando luchan por encontrar la alegría y se quedan atascados.

Es fácil decir: “Mira el lado bueno de las cosas” o “Sé optimista” con el fin de que todo el mundo forme parte del grupo de personas alegres y sosegadas. Pero, a veces, en los momentos duros de la vida nos olvidamos de la fuerza y el poder que tenemos para crear nuestro propio destino.

En mi propia vida de locura, además de en mi experiencia profesional como coach ejecutiva y como emprendedora trabajando con un grupo diverso de clientes, vendedores y empleados, he visto y experimentado el espectro completo de lo que supone hacer frente a las adversidades de la vida.

Con mis observaciones he descubierto que, al final del día, la actitud lo es todo. O acaba contigo o te hace más fuerte. No obstante, no es tan sencillo como encender el botón del pensamiento positivo. Requiere de suaves avisos y algo de esfuerzo al estilo antiguo.

Si sientes los efectos del estrés y de la lucha, intenta asimilar algunos de estos importantes hábitos que llevan a cabo las personas tranquilas y felices. Deja que la luz brille en ti.

1. Hacen ejercicio de forma regular. Es de sobra conocido el hecho de que el deporte libera endorfinas, lo que produce felicidad. Así que, empieza a moverte para que la felicidad fluya por tus venas. Hazlo de manera regular y mantén el estrés y la tristeza a raya.

2. Realizan prácticas de meditación. Muchos pueden identificarse con un estilo de vida ajetreado y sin descanso. Por eso es tan importante tomarse un momento de calma, para saborear y observar las cosas. A veces basta con 10 minutos al día para sentarse con tranquilidad o caminar por la naturaleza para ayudar a tu mente a fortalecer los “músculos” que necesita para dejar a un lado el estrés y las preocupaciones y vivir la alegría del momento. Al fin y al cabo, este momento es todo lo que tenemos.

3. Hacen honor a su verdad. ¿Qué es lo que te emociona? ¿Qué es lo que te encanta hacer para perder el control del tiempo? No importa lo que los demás quieran hacer, o lo que tú crees que deberías hacer. ¿Qué es lo que te susurra el alma? Si le haces caso, te llevará al lugar de la dicha. Un espíritu reprimido se lamentará sin cesar. Libera tu alma y encuentra las recompensas de una vida feliz y soñadora.

4. Paran el tiempo. Tienes que recargar las pilas. Tómate unas vacaciones, renuévate y rejuvenece. No necesitas un gran presupuesto. Simplemente, tómate un tiempo de descanso. Cambia tu rutina. Encuentra un nuevo lugar que explorar. Con una buena aventura y una nueva forma de ver las cosas puedes recuperar la energía y cambiar tu perspectiva de manera positiva.

5. Dicen lo que piensan. Puede ser fácil caer en la trampa de querer agradar siempre y de preocuparse en exceso de lo que piense la gente. No obstante, cada vez que digas a algo que no va demasiado contigo, estás diciendo no a tus objetivos y a tus sueños. No puedes serlo todo para todo el mundo, pero sí puedes ser sincero contigo mismo.

6. Se liberan de todo (en el momento adecuado). A veces, necesitas llorar, o gritarle a tu almohada. O ponerte a dar voces, o salir a correr, o llevar tus preocupaciones al terreno de la realidad. La clave es desahogarse. Si reprimes las emociones, éstas crecerán y crecerán hasta que la presión sea tan grande que explotes. Es mejor que les hagas caso y encuentres la forma de que se evaporen a fuego lento. Así podrás seguir adelante y dirigirte a algún lugar más feliz.

7. Se rodean de amigos que les apoyan. Por naturaleza, los humanos somos criaturas sociales. Ser parte de una tribu de amigos comprensivos que te quieren ver triunfar es un componente clave para vivir feliz y satisfecho. Únete a personas con las que compartas sueños y objetivos. Para encontrar una amistad así, tú mismo tienes que ser un buen amigo y servir de apoyo. Lo demás vendrá solo.

8. Expresan su gratitud. Si pensamos en todas las cosas buenas que tenemos (hasta en lo más básico, como un techo y comida), nos damos cuenta de que tenemos muchos motivos por los que sonreír. Al hacerlo, dejamos en segundo plano las razones de nuestro estrés. Reconocemos que nuestra situación podría ser mucho peor. Además, mostrarse agradecido por lo que tenemos atrae más abundancia a nuestra vida.

9. Duermen lo suficiente. Durante el sueño, nuestro cuerpo rejuvenece, se repone y se reconstruye. Para mantener la salud de nuestro cuerpo y nuestra mente y poder trabajar con una capacidad óptima, es importante estar descansado. Encuentra una rutina que te ayude a relajarte cada noche. Prueba esta postura de yoga tan sencilla: te tumbas en el suelo (con un cojín o una manta bajo la pelvis si lo necesitas) y estiras las piernas para arriba, apoyándolas en la pared. Esta suave inversión es reparadora, relajante y sirve para tranquilizar la mente. ¡Justo lo que necesitas antes de meterte en la cama!

10. Desconectan de la tecnología. En la actualidad, nos hemos vuelto unos dependientes. Si tu mente sigue preocupada por los emails que estás recibiendo o por las novedades de Facebook, te estás privando de los valiosos instantes del presente. Conviene darse un respiro. Repártete el tiempo (y ponte límites) para mirar el correo electrónico y las redes sociales. El mundo no acaba si te desconectas de Internet. De hecho, todo puede ser más bonito si lo haces.

11. Buscan la oportunidad. Reconozcámoslo, la vida no siempre nos sale como planeábamos. A veces, puede ser frustrante y decepcionante. Pero hundirse en la miseria no resuelve nada. En cambio, podemos pensar que no hay mal que por bien no venga. Conviene preguntarse: “¿Qué lección puedo aprender o qué oportunidades me ofrece esto?” Confía en ti y mantente abierto a las posibilidades.

12. Siguen aprendiendo y creciendo. Recuerda que la vida es un viaje, no un destino. Si crees que lo has descubierto todo, eliminas tu capacidad de cometer errores, de explorar nuevos horizontes y de crear una versión mejorada de ti mismo. Sé estudiante. Sé principiante. Y recoge los frutos de una vida tranquila y feliz.

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Traducción de Marina Velasco Serrano

Fuente: Huffingtonpost.es

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