Caso 1

Hace 3 años llegó un chico de 23 años al que llamaré Luis (no es su verdadero nombre, por razones obvias).

Venía porque estaba muy agobiado mentalmente, abatido, sin tener claro hacia dónde tirar (profesionalmente), etc. De 0 a 10 (0 es me siento fatal y 10 es me siento genial) él evaluaba su estado en un 2.

Cuando le empecé a preguntar me dijo cosas como:

Toda mi vida he encontrado razones para reprimirme. He vivido reprimido (cabe decir que el chico es gay)

Me siento perdido y con miedo a seguir sin poder encontrar un objetivo y motivaciones.

Siempre encuentro más motivos para no hacer las cosas que para hacerlas.

En cuanto a sus objetivos formulados en la primera visita fueron:

Me gustaría poder plantear objetivos o ir más o menos tirando a algo que yo vea que me siento cómodo, disfrutaré.

No seguir teniendo una forma de pensar tan destructiva. La historia que me cuento de mí mismo ha sido siempre de reprimir lo que sentía. A veces no sé por qué me levanto de la cama.

Hay dias que mi mente me juega muy malas pasadas. Es inesperado. Puedo estar un dia sintiendo que tengo un control total de mis emociones y pensamientos y otros que me siento muy deprimido. Siento como si fuera a desarrollar bipolaridad. A veces hablo con mi madre y la acabo haciendo llorar y me siento fatal por preocuparla con mi forma de pensar pero le hablo con total sinceridad porque en esos momentos me entra una corriente de emociones y pensamientos negativos que creo que siempre han formado parte de mi y de mi realidad. Lo que pienso en esos momentos es que siempre ha sido inevitable ir hacia un futuro peor, que cada dia va a ser mas duro y con mas responsabilidades, y no siento que haya nada que valga la pena tener si para ello tu vida ha de estar cada vez mas llena de problemas y responsabilidades, porque pienso que el tiempo dedicado a ello es tiempo que no voy a disfrutar sino a psarlo mal. En esos momentos me entra un gran sensacion de depresion y siento que no tengo energia ni razones para vivir una vida donde toda realidad se convierte en algo que da miedo sobretodo la idea de hacerse mayor y ganar responsabilidades que son el precio a pgar por conseguir aquello que deseas, pero en mi caso no hay nada que parezca valer la pena desear. Pero tmpoco quiero convertirme en la responsabilidad de alguien por ser incapaz de llevar la carga de mis propias responsabilidades. Solo quiero desaparecer o poder volver a empezar. A veces creo que lo que mas deseo y lo que mas necesito y me hace feliz desd pequeño es desaparecer del mundo real y meterme en lo imaginario o en los libros o series y sentir que soy alguien distinto. Pienso que llego un punto en que me di cuenta que evadirse de la realidad ya no seria tan facil, ya no me sentiria tan comodo y cada vez seria mas dificil encontrar estos momentos que me hacen feliz fuera de la realidad.

En esos momentos siento una falta de deseo por cualquier cosa, de ahí se deriva, creo yo,el miedo por ser incapaz de ser feliz y el miedo de que a mesura que voy creciendo podrían ir aumentando las ganas de abandonar mi vida por hacber de cargar cada vez  con muchas mas responsabilidades sin tener algún motivo en el que me apoye y que me impulse, invirtiendo tiempo que no disfruto en ello para obtener cosas que no deseo y de ahí se deriva otro miedo, el miedo de que si no fuera capaz de cargar con mis responsabilidades alguien se haría cargo de ellas por mi (o tal vez nadie). Antes que eso seria preferible desaparecer, volver a empezar. Me he centrado desde hace mucho en la idea de que era inevitable que tarde o temprano iba abandonar, abandonar por no sentir deseos/motivaciones, por tener miedo de las responsabilidades y hasta hace poco tambien por tener miedo de ser quien soy.

 

A las 6 semanas su estado era de 8 sobre 10. Por el camino había aprendido a dejar de lado todo el pensamiento basura y a poner otro tipo de pensamiento útil en su lugar, así como adquirir buenos hábitos, etc.

Lo más importante fue: “he aprendido a vivir un único día a la vez”.

Se lo creyó, lo aprendió y lo hizo. Y su experiencia cambió dramáticamente, para bien.

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