Coaching y liderazgo

En un mundo en constante cambio como el actual, muchas de las fórmulas de éxito y las prácticas empresariales que ayer eran eficaces,  hoy han dejado de serlo. En un contexto cambiante la transformación es una necesidad, que puede ser interpretada como una obligación o como una oportunidad. Por este motivo es recomendable que tanto las personas como las organizaciones aprendan  a gestionar  el cambio siendo capaces de tomar decisiones eficaces en situaciones complejas.

Como individuos, debemos “aprender a aprender” desde la humildad, asumiendo la responsabilidad por nuestras acciones. Como organizaciones, es imperativa una actitud de apertura hacia el aprendizaje, ser autocríticos para avanzar con paso firme hacia la concreción de las metas.

En este sentido, si lo que busca un directivo es apoyar el proceso de consolidación de su equipo, lo que debe hacer es generar oportunidades orientadas a demostrarle a su equipo que es capaz de comportarse como tal. Y esto solo es posible si el directivo está totalmente comprometido con su equipo y demuestra en si mismo el cambio que espera de los demás, es decir  que el directivo es “jefe y líder” al mismo tiempo.

Para lograrlo desafía el comportamiento tradicional de su equipo; es el soporte que permite abrir espacios donde sea válido mostrar, explora y examina abiertamente los patrones recurrentes del equipo; refuerza y estimula; promueve  la construcción de nuevas formas de percibir y relacionarse. Su labor es promover  que se generen resultados que demuestren un nivel de desempeño diferente, nuevo.

El coaching es una forma avanzada de comunicación diseñada para ayudar a las personas, organizaciones y equipos a producir un resultado deseado gracias a la co-creación (creación colectiva) de conciencia y soluciones a problemas. La esencia del coaching es ayudar a la persona a cambiar en la forma en que ella desee y ayudarle a dirigirse en la dirección que quiere tomar y alcanzar lo mejor de sí.

La responsabilidad primaria del líder coach no es enseñar sino facilitar el aprendizaje, el rendimiento y el desarrollo de los miembros de su equipo, ya sea de forma individual o grupal. El coaching es fundamentalmente un proceso de aprendizaje, entendido como cambio, transformación y principalmente capacidad de acción. El coaching es hoy un factor clave en la transformación de las personas y de las organizaciones.

El rol del líder-coach de equipo es hacer que el camino hacia este nuevo nivel de desempeño sea ágil y eficaz, para ello tiene siempre en cuenta tanto las funciones como las energías y las dinámicas dentro del grupo para que este actúe de manera sinérgica.
Actitudes del líder coach:

  • Invita a todos  a participar en la definición de las metas del equipo. “No es posible comprometerse con lo que no se conoce”
  • Busca  que cada cual se sienta tratado con equidad, adecuadamente apreciado y valorado.
  • Promueve espacios y momentos de interacción: reuniones, talleres, almuerzos. Asiste a las actividades que el equipo convoca,  y fomenta la asistencia de los demás.
  • Promueve la definición y el respeto de un sistema de organización interna. Utiliza cuadros de tareas, fija responsabilidades y plazos. Es consistente y busca que los demás también lo sean.
  • Valida la autoridad de cada experto dentro del equipo, reconoce y valora los conocimientos de los demás.
  • Establece un flujo permanente de comunicación y retroalimentación.
  • Dice lo que piensa y escucha a los demás.

En definitiva lo que hace un líder-coach es construir una actitud de equipo e invita a todos a sentir la diferencia y a trabajar en un ambiente cómodo, divertido y alegre, a la vez que exigente. Celebra los resultados y se da permiso a si mismo para reír y bromear con su equipo.

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