Controle su Actitud Mental

Nuestra actitud mental determina el camino que se­guimos en la vida. Puede llevarnos por el del éxito o por el del fracaso. Lo único que nos puede proporcionar éxito o fracaso, brindarnos tranquilidad de espíritu o sufrimiento, es el privilegio de controlar nuestras men­tes y dirigirlas hacia los objetivos que hemos elegido.

Su actitud mental, según sea positiva o negativa, atraerá a las personas o las ahuyentará, y usted es el único con el poder para decidir sobre esto.

Nuestra actitud mental es determinante cuando re­zamos. Sólo una actitud mental de profunda fe puede hacer que nuestras oraciones tengan un efecto positivo. La actitud mental es lo que hace a un buen vende­dor, independientemente de lo que venda: productos, servicios personales, sermones o cualquier otra cosa. Una persona con una actitud negativa no consigue ven­der nada. A veces recibe el pedido de un cliente pero al final la venta no llega a realizarse. Tal vez ha podido comprobar esto en los comercios donde los vendedores no tenían la mente puesta en agradar al cliente.

El buen vendedor condiciona su mente y se imagina a sí mismo realizando la venta antes de encontrarse con el posible cliente. Sabe que si quiere vender algo a un futuro cliente, primero debe convencerse a sí mis­mo a través de su actitud mental.
Nuestra actitud mental es responsable, en buena medida, del lugar que ocupamos en la vida, del éxito que alcanzamos, de los amigos que tenemos y de nues­tra contribución al progreso. W. E. Henley, el poeta, dejó esto muy claro cuando escribió: «Soy el dueño de mi destino, el capitán de mi alma.» En efecto, pode­mos ser los capitanes de nuestro destino si nos adueña­mos de nuestras mentes y las dirigimos hacia fines es­pecíficos por medio de nuestra actitud mental.

Hay una serie de factores que le pueden ayudar a controlar su actitud mental:

• El ferviente deseo de alcanzar un determina­do objetivo, motivado por una de las grandes fuer­zas que mueven al hombre a actuar, como el amor, el sexo o la seguridad económica.
• La compañía de gente que lo incite a pensar y actuar con una actitud mental positiva.
• La autosugestión, o sea el proceso a través del cual nuestra mente recibe constantemente instruc­ciones precisas hasta que logra atraer aquello que busca. Este proceso debe realizarse en silencio y en voz alta para convencer a nuestro inconsciente. […]

Llevamos dentro un gigante dormido que puede ejecutar lo que le ordenemos. Una mañana despertara en el rayo del éxito y se preguntará por qué ha tardado tanto en descubrir que tenía la llave del éxito en sus manos.

Napoleon Hill

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