Coaching y liderazgo

En un mundo en constante cambio como el actual, muchas de las fórmulas de éxito y las prácticas empresariales que ayer eran eficaces,  hoy han dejado de serlo. En un contexto cambiante la transformación es una necesidad, que puede ser interpretada como una obligación o como una oportunidad. Por este motivo es recomendable que tanto las personas como las organizaciones aprendan  a gestionar  el cambio siendo capaces de tomar decisiones eficaces en situaciones complejas.

Como individuos, debemos “aprender a aprender” desde la humildad, asumiendo la responsabilidad por nuestras acciones. Como organizaciones, es imperativa una actitud de apertura hacia el aprendizaje, ser autocríticos para avanzar con paso firme hacia la concreción de las metas.

En este sentido, si lo que busca un directivo es apoyar el proceso de consolidación de su equipo, lo que debe hacer es generar oportunidades orientadas a demostrarle a su equipo que es capaz de comportarse como tal. Y esto solo es posible si el directivo está totalmente comprometido con su equipo y demuestra en si mismo el cambio que espera de los demás, es decir  que el directivo es “jefe y líder” al mismo tiempo.

Para lograrlo desafía el comportamiento tradicional de su equipo; es el soporte que permite abrir espacios donde sea válido mostrar, explora y examina abiertamente los patrones recurrentes del equipo; refuerza y estimula; promueve  la construcción de nuevas formas de percibir y relacionarse. Su labor es promover  que se generen resultados que demuestren un nivel de desempeño diferente, nuevo.

El coaching es una forma avanzada de comunicación diseñada para ayudar a las personas, organizaciones y equipos a producir un resultado deseado gracias a la co-creación (creación colectiva) de conciencia y soluciones a problemas. La esencia del coaching es ayudar a la persona a cambiar en la forma en que ella desee y ayudarle a dirigirse en la dirección que quiere tomar y alcanzar lo mejor de sí.

La responsabilidad primaria del líder coach no es enseñar sino facilitar el aprendizaje, el rendimiento y el desarrollo de los miembros de su equipo, ya sea de forma individual o grupal. El coaching es fundamentalmente un proceso de aprendizaje, entendido como cambio, transformación y principalmente capacidad de acción. El coaching es hoy un factor clave en la transformación de las personas y de las organizaciones.

El rol del líder-coach de equipo es hacer que el camino hacia este nuevo nivel de desempeño sea ágil y eficaz, para ello tiene siempre en cuenta tanto las funciones como las energías y las dinámicas dentro del grupo para que este actúe de manera sinérgica.
Actitudes del líder coach:

  • Invita a todos  a participar en la definición de las metas del equipo. “No es posible comprometerse con lo que no se conoce”
  • Busca  que cada cual se sienta tratado con equidad, adecuadamente apreciado y valorado.
  • Promueve espacios y momentos de interacción: reuniones, talleres, almuerzos. Asiste a las actividades que el equipo convoca,  y fomenta la asistencia de los demás.
  • Promueve la definición y el respeto de un sistema de organización interna. Utiliza cuadros de tareas, fija responsabilidades y plazos. Es consistente y busca que los demás también lo sean.
  • Valida la autoridad de cada experto dentro del equipo, reconoce y valora los conocimientos de los demás.
  • Establece un flujo permanente de comunicación y retroalimentación.
  • Dice lo que piensa y escucha a los demás.

En definitiva lo que hace un líder-coach es construir una actitud de equipo e invita a todos a sentir la diferencia y a trabajar en un ambiente cómodo, divertido y alegre, a la vez que exigente. Celebra los resultados y se da permiso a si mismo para reír y bromear con su equipo.

Coaching empresarial para aumentar el rendimiento y retorno de la inversión

Las empresas que utilizan el ‘coaching‘ aumentan su rendimiento y consiguen un retorno de la inversión de hasta el 70%

Sólo en 2010, la actividad del ‘coaching’ experimentó en España un crecimiento del 30%

Por cada euro invertido en programas de coaching ejecutivo o entrenamiento de recursos humanos y equipos de trabajo, las empresas pueden recuperar hasta 700, lo que supone un retorno de la inversión del 70 por ciento, un dato con el que la directora ejecutiva de la Escuela Europea de Coaching (EEC), Eva López-Acevedo, explicaba esta mañana en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife por qué este tipo de programas de formación especializada en habilidades emocionales y de organización y dirección han dejado de ser una moda para convertirse en la piedra angular para muchas empresas de prestigio en el ámbito nacional e internacional.

Junto a Eva López-Acevedo, el director general de la Cámara de Comercio, Vicente Dorta, y el experto en coach empresarial Andrés Merlino, presentaron el primer Programa de Certificación de Coaching Ejecutivo que se va a impartir en Tenerife gracias al convenio de colaboración entre la Cámara y la EEC con el objetivo de implantar en las empresas de las islas sistemas de trabajo de alto rendimiento a través de la mejora de sus equipos humanos.

Más de un millar de profesionales en España y en países como Italia, Portugal, Méjico o Argentina se han formado con este Programa de Certificación de Coaching Ejecutivo que ahora se va a desarrollar en Tenerife, una disciplina que a pesar de su reciente implantación en España (apenas diez años) está muy desarrollada en países como Estados Unidos y ha experimentado un gran crecimiento también en nuestro país, a pesar de la crisis. Según dijo Eva López-Acevedo, sólo en 2010 la actividad del coaching experimentó en España un crecimiento del 30 por ciento, lo que demuestra que las empresas “están apostando fuerte y dedicando sus recursos a entrenar a sus plantillas con estas técnicas porque lo consideran rentable incluso en los tiempos que corren”.

Para el director general de la Cámara de Comercio, “la formación de los Recursos Humanos es una pieza clave para cualquier empresa que quiera mejorar su productividad y su eficiencia, porque los profesionales son el principal capital con el que cuenta cualquier empresa”. Tal y como indicó Vicente Dorta, uno de los objetivos de este convenio entre la Cámara y la EEC es acercar esta formación especializada también a las pymes, y no sólo a las grandes empresas que hasta ahora han sido las que más están invirtiendo en el coaching.

El Programa de Coach que se va a desarrollar en las aulas de Formación de la Cámara está dividido en dos ciclos de formación correlativos. La combinación de los dos está orientada al aprendizaje y al desarrollo de los conocimientos que permiten a los alumnos ejercer como Coaches profesionales al término del proceso formativo, ya que el título que se obtiene está certificado por la Federación Internacional de Coaching.

Ambos ciclos incorporan, de forma equilibrada, gran variedad de prácticas monitorizadas por expertos, para garantizar que los alumnos no sólo conozcan a nivel conceptual las competencias y distinciones del Coaching ejecutivo, sino que además sepan ponerlas en práctica. Los participantes tienen la oportunidad de ejercer tanto de Coachees como de Coaches y de experimentar en primera persona situaciones extrapolables al ejercicio de la profesión.

Claves del coaching en la empresa

Las técnicas de coaching generan un espacio de aprendizaje permanente que ayuda a derribar obstáculos, superar límites y estimular la innovación y la creatividad que se contabilizan, después, en una mayor productividad. Su esencia está en transformar las relaciones que se dan en la empresa y en estimular un cambio de paradigmas que transforma el tradicional rol del jefe en el de facilitador/entrenador o coach.

Según explicó Eva López-Acevedo, “el coaching nos ofrece una nueva perspectiva, como si nos pusiéramos otras gafas para poder ver qué cosas no estamos explotando lo suficiente y cuáles debemos corregir”. En este sentido, la directora ejecutiva de la EEC dijo que las técnicas del coach empresarial son muy flexibles y se pueden orientar a múltiples objetivos dentro de la empresa, desde mejorar la comunicación interna, hasta la organización y la gestión de determinados departamentos.

Para la directora ejecutiva de la EEC, “muchas veces utilizamos una mano, a pesar de tener dos, y el coaching ejecutivo nos permite, precisamente, desarrollar plenamente las habilidades e inteligencia emocional que tenemos en ese lado izquierdo que no empleamos con asiduidad”.

El Coach no puede cambiar lo que ha ocurrido pero sí puede ayudar a su cliente a cambiar su interpretación acerca de ello. Lo que hace el Coach es conversar con su cliente, sin aconsejarle ni ofrecerle soluciones (su función es diferente a la de un consultor). Su metodología consiste en hacer preguntas para que su cliente se replantee incluso lo más obvio y recapacite sobre qué tipo de observador está siendo de las circunstancias, de las situaciones y de las acciones que está llevando a cabo y que no le están permitiendo conseguir sus objetivos.

El Coach parte de la premisa de que todos tenemos puntos ciegos que nos hacen tomar decisiones poco efectivas. Las preguntas del Coach promueven no sólo la reflexión, sino también la invitación a un mirar distinto para poder actuar de forma diferente y más adecuado a los objetivos planteados. El principal objetivo de un proceso de Coaching es, pues, que cada cliente, a partir de su propia reflexión, se dé cuenta de que existen otras perspectivas, otros puntos de vista y distintas posibilidades de acción que pueden acercarle más a su objetivo.

Fuente

9 Consejos de Expertos en Productividad para Producir Más Con Menos Estrés

¿Quieres conseguir en esta vida lo que te propongas? Entonces no te queda otra que ser una persona productiva.

Ser productivo o no ser, esa es la cuestión.[Retweet]

El que no produce, de lo importante, es decir, de aquello que te acerca a la consecución de tus objetivos y metas, vive a la sombra de lo que podría ser.

De ahí la importancia crucial de ser productivo. Ahora bien, ¿se puede ser una persona MUY productiva y vivir una vida simple, ordenada y sin estrés?

¿Es incompatible una vida de logros y objetivos cumplidos con una vida simple y equilibrada?

No es incompatible. Más bien al contrario, así es cómo debería ser.

En vez de darte mis propios consejos para una vida productiva y simple he preferido salir afuera a buscar respuestas…

… a la gran pregunta:

¿Cómo producir más con menos estrés?

Esta misma pregunta se la he formulado a algunos de los más reputados expertos en productividad personal de nuestro país.

Aquí tienes sus consejos para aumentar nuestra productividad personal mientras de paso simplificamos nuestra vida.

Por cierto. Cuando termines de leer sus consejos me encantaría conocer tu propio consejo para ser más productivo con menos estrés. Déjalo abajo en los comentarios. Gracias!

1. “Vacía tu mente regularmente en un sistema externo de recordatorios en el que confíes (es decir, uno en el que esté todo, lo mantengas actualizado y utilices a diario), y luego elige qué hacer en cada momento en función de las circunstancias en las que te encuentras y el tiempo y energía de que dispones. En otras palabras, usa GTD”.
José Miguel Bolívar, OptimaInfinito.com

2. “Muchas veces fallamos en productividad por hacer lo que no es útil, por lo que mi sugerencia es que hoy mismo te preguntes ¿qué es lo más importante que has de hacer este año?¿qué es lo que no puedes dejar de hacer este año? porque ello supondrá un avance importante en los resultados que quieres obtener a futuro. Una vez respondida esta pregunta vuelve a preguntarte ¿qué es lo más importante que has de realizar cada mes para que ese objetivo anual se cumpla? y ¿qué tarea para esta semana contribuirá notablemente a este objetivo mensual? y ¿qué he de hacer hoy sin falta para lograr los otros objetivos? Responder a estas preguntas y ponerte a realizar esas tareas cambiará drásticamente tu productividad”.
Fernando Álvarez, www.DesdeLaTrinchera.com

3. “Primero hay que tener muy claro cómo quieres vivir y trabajar de aquí a 10-15 años. Esta “visión” la puedes crear en forma de un texto, una lista o un ensamblaje de fotos. Guarda tu “visión” en un sitio visible y utilízala cada mañana para decidir qué puedes hacer este día para acercarte a tu meta. Lo mejor es intentar finalizar esta “Tarea Más Importante” lo antes posible y al menos antes de abrir el correo electrónico”.
Jeroen Sangers, El Canasto

4. “Se produce estrés cuando sentimos que no tenemos nuestros proyectos bajo control. Los visualizamos como una ingente masa de trabajo, una montaña o un elefante que hay que comérselo, pero parece imposible de digerir. Sentarse con papel y lápiz y descomponer uno a uno los proyectos y tareas que tenemos entre manos, nos dará una visión real de la situación. El simple hecho de saber, exactamente, lo que tenemos que hacer nos devuelve el control y la seguridad. Luego, porción a porción, hay que comerse el elefante…”.
Montse Vila, blog Buenhabit

5. “Asegúrate de no hacer 2 veces las tareas pequeñas. ¿Sabes cuánto lleva un e-mail? Algunos un minuto, otros más. El problema llega cuando un mismo e-mail lo lees 10 veces. Lo lees, no puedes hacerlo y lo vuelves a dejar en la bandeja de entrada. Es prácticamente lo mismo que coger el correo por la mañana, leer cada carta y devolver la mayoría al buzón. ¿Ves el desperdicio de tiempo? Por eso, entrénate a sacar la información, colocarla en el lugar correcto y a borrar el e-mail. Aplica el mismo modelo a todas tus tareas pequeñas y recuperarás una parte significativa de tu tiempo”.
Iago Fraga, TecnicasdeOrganizacion.com

6. “No hacer nada también es productivo. No trates de comportarte como una máquina, porque no lo eres. Date un respiro de vez en cuando y deja siempre algún hueco en tu agenda para no hacer absolutamente nada. Incluso permítete alguna interrupción, responder una llamada de un amigo, dar un paseo,… Es probable que durante ese tiempo de aparente improductividad resuelvas una cuestión que llevaba días rondando tu cabeza. Déjate llevar y practica el wei wu wei, hacer sin hacer”.
Robert Sánchez, unavidasencilla.com

7. “Productividad personal = Eficiencia + Estilo de vida. Productividad no es trabajar más sino trabajar mejor y hacerlo en función de los objetivos y del estilo de vida que cada persona se marca. Por ejemplo, no es improductivo dedicar tiempo a las redes sociales sino dedicarlo sin haber tomado esa decisión previa en función de lo que quieres conseguir y disfrutar: “no necesitamos más tiempo, sólo necesitamos decidir”.

En síntesis, para aprovechar la vida personal y profesional cotidianas tenemos que establecer los objetivos, el plan y la acción. Respecto a las metas, es importante reconocer que la principal fuga de productividad es dedicarnos a cosas que no deberíamos. Respecto a la planificación, tenemos que convertir el largo plazo en un montón de cortos plazos seguidos. Y sobre la acción… deja de decirme qué vas a hacer y avísame cuando lo estés haciendo. ;-) ”.
Alfonso Alcántara, Yoriento.com

8. “No es tan importante producir más como producir lo necesario. Para no tener estrés y a la vez decidir a qué es mejor que dediquemos nuestro tiempo, hay dos hábitos importantes: el de tener el trabajo bajo control y el de gestionar nuestros compromisos. Con lo primero, siempre sabremos qué tenemos sobre la mesa y seremos nosotros quienes dirigiremos nuestro trabajo, y no al revés; gestionando nuestros compromisos de forma correcta encajaremos el tiempo, el trabajo pendiente y nuestros objetivos para obtener los mejores resultados”.
Daniel Aguayo, Du Tudú

9. “Siempre habrá más cosas que hacer. En nuestros tiempos de hiperconectividad, actualizaciones automáticas e instantáneas será imposible que consigas llegar al final de tu lista de tareas. Asúmelo: no conseguirás hacer todo lo que quieres. A pesar de ello,  puedes conseguir producir más con menos estrés, concentrándote tan sólo en el “producir” e ignorando el “más”. Producir significa que estás creando algo. Crear implica algo más que la actividad reactiva a tu bandeja de entrada. Y esta creación requiere una sola cosa: concentración prolongada. Sigue estos tres pasos y conseguirás producir más, sin el estrés de defenderte constantemente de las interrupciones mundanas:
1) Define un máximo de tres proyectos / creaciones que quieres avanzar hoy.
2) Reserva en tu calendario una hora por cada creación. Sí, ponlo en tu calendario. Para que tú lo sepas y nadie más te ponga una cita en esas horas.
3) Ponte los cascos con música rítmica (sin letra para que no te desconcentre) y empieza a trabajar sin interrupciones.
Repite esto a diario hasta terminar tu creación. Y repítelo con tu próximo proyecto”.
Valentina Thörner, ValeDeOro.es

Fuente: David Cantone

Elija su objetivo

No se le ocurriría emprender un largo viaje en co­che sin saber adonde va y sin un mapa que le indique el camino.

Pero sólo dos personas de cada cien saben exacta­mente lo que desean obtener en la vida y tienen un plan para conseguirlo. Estos hombres y mujeres son líderes en todos los terrenos que pisan, los triunfado­res que han obtenido lo que han querido de la vida.

Lo más curioso de todo es que esta gente ha tenido las mismas oportunidades que otros que no han logra­do aprobar el curso.

Si sabe exactamente lo que quiere y tiene absoluta confianza en su capacidad para conseguirlo, puede al­canzar el éxito. Si no sabe lo que quiere en la vida, em­piece ahora mismo y decida con precisión lo que quie­re, cuánto quiere y cuándo desea obtenerlo.

Hay una fórmula infalible para alcanzar sus objeti­vos que consiste en seguir los cuatro pasos siguientes:

1. Escriba una definición clara de lo que más desea obtener; aquello que en su opinión le daría el éxito.
2. Escriba la estrategia que seguirá para alcanzar este objetivo y especifique qué es lo que usted piensa dar a cambio.
3. Fije un límite de tiempo para cumplir su propó­sito.
4. Memorice lo que ha escrito y repítalo varias ve­ces durante el día, como si fuera una oración, y termine dando gracias por haber recibido aque­llo que estaba en sus planes conseguir.

Siga estas instrucciones con precisión y se sorpren­derá del cambio que se produce en su vida. Esta fórmu­la le proporcionará un aliado invisible que eliminará los obstáculos de su camino y le ofrecerá oportunidades que hasta entonces no había tenido. No hable de esto con los demás para evitar los comentarios de los escép-ticos, incapaces de entender la importancia del proceso que está viviendo.
Recuerde que las cosas no suceden porque sí. Al­guien tiene que hacer que ocurran, incluso el éxito per­sonal. El éxito es siempre el resultado de una acción determinada que la persona convencida de poder al­canzarlo ha planeado y ejecutado con perseverancia.

Walter R Chrysler gastó todos sus ahorros en un coche porque tenía la intención de fabricarlos y nece­sitaba saber cómo funcionaban. Lo desmontó y volvió a montar varias veces ante la mirada atónita de sus amigos, que empezaban a sospechar que no estaba bien de la cabeza. Sin embargo, se aferró a su propósi­to y llegó a convertirse en uno de los empresarios con más éxito de su época.
La historia de Chrysler le tiene que dar esperanzas para perseverar en su esfuerzo y no renunciar ante
obstáculos como la falta de conocimientos o de capital de inversión.
Marie Curie fue la primera en descubrir la existen­cia del radio. El doctor Albert Einstein descubrió la manera de dividir el átomo y producir energía cuando otros científicos más escépticos pensaban que era im­posible.

La definición del objetivo vuelve obsoleta la pala­bra «imposible». Es el punto de partida del éxito. Está al alcance de todos, pobres y ricos. Todo lo que se ne­cesita es tener iniciativa para ponerlo en práctica.

A menos que sepa lo que quiere de la vida y esté de­cidido a conseguirlo, se verá forzado a aceptar las miga­jas de otros que sabían adonde se dirigían y tenían un plan para conseguirlo.

Si quiere estar seguro de obtener el éxito, haga que sus pensamientos giren en torno a su objetivo primor­dial. Ahuyente cualquier pensamiento negativo. Tiene en sus manos la fórmula qué siguen todos aquellos que han alcanzado el éxito.

Napoleon Hill

El por qué de los recortes

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).

Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de credibilidad. El Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años 2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del 46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo Monetario Internacional.

En realidad, la sensación de euforia era tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos, identificando tal medida con ser de izquierdas. Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales. Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado, en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran. Se están recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan los círculos neoliberales para poder ver que están profundamente equivocados?

Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa primordial es que la mayoría del dinero que estaba detrás de la burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero (lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza de pagos (la diferencia entre el capital que entra y el que sale del país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria. El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía, como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en cuestión de meses.

Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda) que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad, muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es muchas veces superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría. El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que está imponiendo a aquellos países y de la supuesta “ayuda financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el dinero prestado.

El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana

Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se les debe. Así de claro.

Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales, es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los mercados hacia España determina que la prima de riesgo española haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que éste y la banca privada a la que el Estado español ha estado subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un 10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000 millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán, Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis).

En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo Europeo desearan ayudar a la economía española, no transferirían estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la España endeudada.

Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de -según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación se está penalizando al primero a fin de salvar los intereses del segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables. Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos que cubren varias veces el coste de la deuda en sí). Y así estamos.

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Cómo pillar a un falso ‘coach’

Si cree que necesita un coach para mejorar sus habilidades directivas, procure que no le den gato por liebre. Los buenos son sutiles en sus preguntas, incisivos en sus comentarios y capaces de removerle por dentro. Si después de una sesión no siente cierto desasosiego y sólo sale cargado de un buen puñado de consejos, probablemente le están engañando: un coach no asesora y, por supuesto, nunca le proporcionará el elixir del liderazgo, porque eso sólo depende de usted.

En la película británica Billy Elliot, un chico de once años ansía ser bailarín profesional. La señorita Wilkinson ayuda al niño a hacer realidad su deseo, le hace descubrir que lograr esa meta le convertirá en una persona plena. Como si se tratara de un espejo, esta entrenadora apoyó a Billy Elliot hasta dónde ella podía llegar. A partir de entonces, el joven tuvo que volar por sí mismo y luchar por su desarrollo, cortando el cordón umbilical que hasta entonces le unía a la maestra, su coach.

En esto consiste un proceso de coaching: en descubrir el potencial de un individuo y fomentarlo. “Un coach jamás tiene que decir a su coachee qué tiene que hacer para lograr sus objetivos. El profesional es el que debe de encontrar su propio camino”, explica María García, socia directora de Seeliger y Conde Consultoría, quien añade que “un buen coach es alguien capaz de sacar lo mejor de tí mismo”.

Por tanto, si ha decidido que un proceso de coaching puede ayudarle a descubrir lo mejor de usted mismo, ¡adelante! Está comprobado que es uno de los mejores y eficaces métodos de desarrollo directivo y… también uno de los más caros. Con estos atractivos no es extraño que muchos profesionales quieran aprovechar la oportunidad. Por esta razón, aquellos que tienen experiencia, prestigio y disponen de una certificación en este ámbito se revuelven ante los intrusos.

Luis Huete, coach y profesor del IESE, advierte que un famoso coach estadounidense cobró un millón de euros por un programa de formación de un año a un alto ejecutivo. “Probablemente sus clientes, directivos y brokers en la Bolsa de Nueva York pueden llegar a amortizar lo invertido en su desarrollo en medio día”, afirma. En España no se manejan esas tarifas. La media está en unos 700 euros por sesión (en torno a una hora) para un directivo medio; y en el caso de procesos para consejeros delegados se pueden llegar a los 1.000 euros. Sospeche de cantidades que destaquen de manera alarmante por encima o por debajo.

Miguel J. Roldán, coach y presidente de The International School of Coaching (Tisoc), afirma que esta técnica “tiene muchos familiares cercanos que se confunden por su proximidad en la forma en que logra obtener el resultado. El life coaching o coaching personal se asimila con terapias, con psicología y hasta con otras herramientas como la PNL –programación neurolingüística, un enfoque de terapia-. También se compara con consultoría y hasta con formación de habilidades. Desafortunadamente, aquí está la mayor distorsión”.

Descubrir al mentiroso

1.Pida referencias. Antes de firmar el proceso, la socia directora de Seelinger y Conde consultoría recomienda interesarse por el coach: “Con quién ha trabajado, qué técnicas ha desarrollado y qué resultados ha obtenido”. Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, aconseja también investigar las cualificaciones del coach, sus certificaciones y las empresas para las que ha trabajado. “Tampoco es mala idea animarle a que explique la teoría del coaching, sus influencias y porqué hace las cosas cómo las hace”.

2.No a las preguntas cerradas. Las cuestiones que obligan a un ‘sí’ o a un ‘no’ está fuera de este tipo de procesos. “Hay que la plantear preguntas abiertas que animen al coachee a pensar”, dice McEncroe. García asegura que un buen coach “tiene que parafrasear y meterse de lleno en el lenguaje de su cliente. Si se sumerge en la emoción es capaz de despertar el cambio”.

3.No a los procesos de más de un año. Estos programas tienen una duración limitada que, raras veces, supera los doce meses. Por encima de ese periodo se crea una dependencia que distorsiona la esencia del coaching. García afirma que “si el programa con un consejero delegado se prolonga tres años, eso ya no es un coach, es un asesor. Una vez formado, el directivo tiene que ser autónomo”. McEncroe coincide y añade que “en el caso de personas sanas, que no sufren ningún tipo de trastorno psicológico, se trata de ayudarles a pensar de una manera más amplia y clara”.

4.Sospeche de todo. Ni la certificación y a veces la experiencia garantizan a un buen coach. Los hay magníficos que no están titulados y otros que, a pesar de contar con un gran bagaje, no dominan la técnica lo que debilita el éxito de los procesos. García señala que “la mayoría de estos procesos dependen de la empatía que haya entre coach y coachee. Si después de la primera sesión no se logra acceder al directivo, a veces no vale ni la certificación ni la experiencia”.

5.El protagonista es usted. No olvide que el protagonista de un programa de coaching es usted, no el coach. Ser mejor líder, directivo o gestor está en sus manos. El entrenador sólo le puede guiar en este reto, “empuja a pensar y a cuestionar tus primeras interpretaciones personales”, apunta McEncroe.

Fuente: Expansion

Cualidades del emprendedor

¿Qué cualidades o formas de pensar caracterizan la mentalidad emprendedora?

1. Creatividad

El emprendedor es capaz de ver las cosas de manera diferente. Ya sea con nuevos productos o nuevos procesos, los emprendedores poseen la habilidad de ver los agujeros en el mercado y crear innovaciones para llenarlos.

Se trata de la creatividad unida a la curiosidad: “qué pasaría si”.

2. Predecir vs día a día

Los emprendedores tienen una idea de como quieren que sea su negocio y día a día trabajan por hacer que así sea.

Para muchos estudiosos del management eso es una de las causas de los fracasos pero para mi es una virtud. El actuar bajo un plan de empresa definido previamente a la apertura del negocio encorseta las habilidades emprendedoras.

¿De qué vale un plan de negocio para el lanzamiento de un nuevo producto o entrar en una nueva actividad si no podemos retroalimentarnos diariamente de lo que aprendemos día a día? El emprendedor posee la capacidad de aprender día a día y llevarlo a la práctica, algo impensable en los ‘cuadriculados’ planes de empresa de las grandes compañías.

3. Comodidad con la incertidumbre

Los emprendedores juegan con la incertidumbre de lo que podrá pasar mañana. Hay gente que no puede trabajar bajo esa presión, sin embargo los emprendedores suelen estar relativamente cómodos en su actividad siendo conscientes de que al día siguiente cualquier cosa podría pasar.

No es que se encuentren cómodos con la incertidumbre, pero si que saben manejar mejor la situación que otras personas.

4. La experimentación diaria

A la comodidad de las tareas rutinarias, los emprendedores van más por la experimentación diaria.

Cada día se presenta como una nueva oportunidad de experimentar en su negocio y conseguir mejores resultados que el día anterior.

La capacidad de experimentar con productos, procesos y resultados, no importa donde los resultados pueden conducir, es el elemento clave de esta cualidad. Eliminar expectativas sobre resultados y dejar que estos lleven a direcciones completamente nuevas es una característica de la mentalidad empresarial o emprendedora.

5. Humildad en su actitud y proyecto

Los grandes egos pueden destruir las mejores ideas. Los empresarios que están comprometidos con la solución de un problema de su negocio o la reinvención de un producto o servicio, poseen una humildad en ello. Los emprendedores pueden generar y promover sus propias ideas, pero además son proclives a buscar la colaboración de cualquiera que contribuya al éxito del proyecto. Tienen más desarrollada la habilidad colaborativa que muchas otras personas.

Fuente: José Luis del Campo Villares