Ser constante (14)

Yo he trabajado como profesor de técnicas de estudio en una academia de preparación de oposiciones.

Para conseguir una plaza de funcionario, en general, se requiere estudiar un amplio temario y ello implica dedicar bastante/mucho tiempo a estudiar.

El 50-60 % de alumnos al mes y medio de haberse inscrito en la academia ya no volvían. El 30 % venía más o menos seguido, ahora sí, ahora no… y había un 5-10 %  lo sumo que tenía una gran constancia y perseveraba

1.- Un día, a una alumna, le iba a dar día y hora para realizar el seguiente examen (del siguiente tema que se prepararía) y como era un tema corto le propuse estudiar 2 temas para la semana siguiente. Su respuesta fue: “Prefiero ir poco a poco, tranquila, sin agobiarme…”. Lo cuál me pareció muy bien y le dí día y hora para un único tema…

Aquella chica terminó el temario, aprobó con nota el examen de la oposición y entró en el cuerpo de Mossos d’Esquadra (la policía de Catalunya).

2.- En la clase de técnicas de estudio siempre preguntaba a los alumnos, ¿hay alguien que realice alguna actividad periódicamente sin que esté obligado a ello? Y me daban respuestas como jugar a la play, ir al gimnasio…

Véase que hay gente que querría tener constancia yendo al gimnasio pero no consigue tenerla…

A los que me daban esas respuestas les preguntaba ¿cómo estás cuando acabas? y me respondían “bien, contento”. En el caso de ir al gimnasio decían “cansado pero bien, con buenas sensaciones…”

 

No voy a entrar en detalles (ya lo haré otro día) ni poner más ejemplos pero si te fijas hay un patrón: SE LO PASAN BIEN HACIÉNDOLO, o dicho de otra forma, LO HACEN A GUSTO y PORQUE QUIEREN.

No lo hacen porque tienen que hacerlo sino que lo hacen porque quieren hacerlo.

La forma más fácil de tener constancia es siguiendo este método: los minihábitos. Pruébalo.

Estrategias mentales inconscientes (13)

Yo no me comporto, no me relaciono igual con las personas cuando yo estoy en el rol de profesor que cuando no lo estoy. Ni me comporto igual con las personas en el rol del psicólogo o coach que cuando no lo soy. Y no voy a entrar en detalles pero se producen diferencias importantes acerca de cómo está / se siente la gente conmigo cuando estoy en un rol o en otro. Cambia tanto cómo se sienten ellos hacia mí como la forma que me siento yo hacia ellos.

Cuando tengo el rol de psicólogo/coach soy una persona cercana: la persona (paciente o coachee) siente una cercanía hacia mí, una confianza, un sentimiento de que me importa y que voy a hacer todo lo que pueda para que esté bien, mejore, sea más feliz, consiga lo que se propone… En cambio, cuando hago “vida normal” soy una persona menos cercana, porque pienso en mis cosas, tengo otras cosas en mente, etc. que hacen que la gente con la que me relaciono no note la misma cercanía ni ese sentimiento de aceptación total e incondicional que puede sentir un paciente/coachee.

Yo soy el mismo pero inconscientemente utiliza unas estrategias diferentes que tienen que ver con cómo pienso, cómo estoy, que espero, que no espero… Estoy seguro que a ti te pasa lo mismo en diferentes situaciones (aunque probablemente nunca te hayas para a pensar sobre ello y no tengas consciencia de eso), por eso te invito a que en las situaciones en las que te va bien, que obtienes buenos resultados… tomes consciencia de que estrategias mentales utilizas… tomes conciencia de que haces, cómo lo haces, como estás, que esperas o no esperas que ocurra… y repliques esa estrategia en el otro contexto / situación en la que no obtienes los mismos buenos resultados /  útiles.

Toma el control de tu vida, hazlo.

Primero… lo importante (12)

Post escrito por Seth Godin en su blog titulado “Tires, coffee and people”. A continuación tienes una traducción aproximada (no soy experto) y adaptada.

 

La parte más importante de un coche de carreras son los neumáticos. Unos buenos neumáticos siempre ganan a unos malos neumáticos.

Lo más importante en una taza de café son los granos de los que proviene el café. El molinillo, la cafetera y quién muele el café en comparación a la calidad de los granos de café originales palidecen, no son nada.

Y las partes más importantes de una organización son las personas con las que empiezas; no la forma de organizarse, ni los contratos laborales, ni las condiciones económicas…Las grandes personas son las que hacen que todo sea más fácil y vaya bien.

Y aún así…

Y aún así gastamos dinero en un coche con tracción en las 4 ruedas en lugar de neumáticos para la nieve.

Y aún así cambiamos nuestra máquina de café por otra mejor (y más cara)  en lugar de comprar un tostador de granos de café o conseguirlos de algún tostador local de confianza.

Y casi siempre ponemos anuncios clasificados para encontrar al empleado típico promedio más barato y gastar luego todo nuestro tiempo en construir sistemas de organización empresarial para proteger a nuestros clientes de gente a quien no le importa -dichos empleados que hemos contratado-.

 

PRIMERO… LO IMPORTANTE.

La materia prima es imprescindible que sea de calidad.

Y en cuanto a personas se refiere, en general, esa materia prima que lo decide todo, es su ACTITUD.

3 en 1 (post 11)

¿Quién no ha tenido una puerta que chirriaba?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste a oír ese molesto ruido?

¿Pasó el suficiente tiempo para que te acostumbraras a ese molesto ruido y convivieras con él?

Seguramente que sí, pero con el paso del tiempo el ruido aumenta y aunque tu capacidad de habituarte también lo hace llega un momento que el sonido chirriante es tal que ya no puedes ignorarlo: “Tengo que hacer algo con esta puerta, compraré 3 en 1 y la engrasaré”.

Eso implica tomar la decisión, buscar el momento de ir a la tienda a comprarlo, ir a comprarlo, buscar el momento de engrasar la puerta, engrasarla y ADIÓS RUIDO.

¿Desde el primer día que oíste que la puerta chirriaba hasta que el ruido desapareció porque pusiste 3 en 1 cuánto tiempo pasó? Eso te dará una importante y valiosa información sobre tí y tu forma de actuar: proactiva o reactiva, que se adapta a lo malo o busca mantener lo bueno, etc.

He puesto el ejemplo de la puerta que chirría pero lo mismo ocurre en una persona que tiene TOC, fobias, ansiedad, adicciones, claustrofobia, agorafobia, etc. ¿Hasta dónde llega tu capacidad de habituarte/adaptarte a eso y convivir con ello? ¿Hasta cuando vas a esperar para decidir comprar el 3 en 1 y COMPRARLO?

Yo soy Pablo Mora, tú 3 en 1 particular. Estaré encantado de engrasar la bisagra de tu puerta.

Ya lo he hecho muchas veces. Por ejemplo, con estas personas que “tenían”:

  • miedo a subir en ascensor
  • ansiedad anticipatoria de un examen a 3 meses vista
  • ansiedad (baja laboral) por mala relación con sus hermanas (que trabajaban en el mismo negocio)
  • mala relación entre familiares
  • tdah
  • TOC
  • depresión
  • agorafobia
  • niño que tenía miedo a dormir solo
  • personas que no se atrevían a realizar sus sueños
  • etc.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo vas a esperar?
Contacta conmigo ahora y pongámonos manos a la obra.

 

“Una emoción enfermó a mi hija y otra la ayudó a curarse” (10)

Tengo 45 años, pero me siento mejor que a los 20; luchar junto a mi hija Sofía me hace crecer sin envejecer. Nací en Córdoba y vivo en Sitges. Estoy casada con Marisa y tenemos dos hijas maravillosas. Creo que hay más de lo que vemos y nos explican. En política prefiero sumar a dividir

Foto: INMA SAINZ DE BARANDA

Conocí a mi mujer, Marisa, hace 19 años, y –tras siete de relación– decidimos casarnos y formar una familia.

¿Por qué decidieron que fuera usted la madre?

Madres somos las dos, pero elegimos que yo fuera la biológica, porque Marisa es diez años mayor que yo y, además, tiene responsabilidades empresariales y viaja mucho.

¿Cómo escogieron al padre?

Mi cuñado se ofreció como donante, pero preferimos que nos lo brindara la clínica sin llegar a conocerlo nunca. Y aún creemos que fue la mejor decisión.

¿Por qué?

No sientes lo que ignoras y, si nuestras hijas no conocen a su padre biológico, tampoco lo echarán en falta. Intentamos una inseminación tres veces sin éxito y, después, una in vitro, con la que a la primera conseguimos tres embriones: me implanté uno y congelamos los otros dos. Y, por fin, nació María…

Enhorabuena.

…Guitart, porque también estábamos de acuerdo en que llevara el apellido de Marisa. Hoy María es una niña estupenda, que ahora cumplirá los trece años.

…Estupendo.

Tanto, que Marisa y yo decidimos tener otro hijo con uno –no quisimos mellizos– de los otros dos embriones. Pero esta vez el parto no fue nada fácil. Tuve pérdidas y sufrí mucho hasta que nació Sofía.

¿Por qué fue tan complicado?

Y aún faltaba el susto serio. Lo tuve cuando la cardióloga diagnosticó a Sofía una tetralogía de Fallot, una cardiopatía congénita, que, en su caso, se manifestó en desplazamiento de la aorta y comunicación –un agujerito, le digo yo a la niña– entre los dos ventrículos.

¿De quién la heredó? ¿Del padre?

Suponemos que sí, porque yo no tengo ningún antecedente familiar, pero ante los problemas de mi vida yo nunca he buscado culpables, sino soluciones.

¿Las encontró?

La doctora quiso esperar tres meses para operar y nosotras decidimos no esperar con los brazos cruzados. Yo había leído mucho sobre terapia emocional y quise ayudar con ella a mi hija sin dejar de seguir, además, todas las instrucciones médicas. Se lo consulté a la doctora de Sant Joan de Déu y a ella le pareció bien.

¿En qué consistió su terapia?

Las cardiopatías están relacionadas con el sentimiento de rechazo. Deduje que toda la angustia del embarazo y mis comentarios negativos habían sido somatizados por Sofía durante su gestación en respuesta a todo ese rechazo. Recuerde, además, que había estado congelada durante ocho años.

Pero entonces era sólo un embrión…

Era un ser vivo. Creo que, en cualquier caso, esa emoción había acabado por afectarle hasta manifestarse en su grave cardiopatía.

¿No será que se siente usted culpable?

De lo que estaba segura era de que haría todo lo posible y lo imposible para salvarle la vida a mi hija. Su otra madre y yo nos turnábamos para hablarle con todo nuestro cariño día y noche: “Te queremos, Sofía, eres una niña muy deseada y muy querida, eres la niña más sana y fuerte del mundo”. Además, la visualizábamos como una niña sana.

Sólo dos meses después, pudimos comprobar que su cuadro había mejorado enormemente y que ya no había que operarla.

Tal vez el diagnóstico no había sido exacto o quizá hubo otros factores…

En cualquier caso, seguimos dándole y expresándole nuestro amor continuamente. Sofía fue mejorando, pero, un año después, tuvo un desvanecimiento, le diagnosticaron síndrome de Jarcho-Levin: le faltaban cuatro costillas derechas y tres izquierdas.

¿Sofía sufría?

Respiraba mal, pero nunca la tratamos como a una niña enferma sino como a una personita, nuestra hija, junto a la que afrontaríamos sus problemas. Y se lo demostrábamos. Seguíamos con la terapia emocional: quererla a mansalva y decírselo a todas horas. Por fin, la operaron –no había otra opción– y le corrigieron la arteria subclavia y le pusieron un parche en el orificio interventricular, que ya se había ido estrechando por sí solo.

¿Cómo está ahora Sofía?

En las últimas pruebas, la doctora le dijo cariñosa: “Sofía, no sé qué te está haciendo la bruja de tu mamá, pero que lo siga haciendo”. A sus tres añitos, es alegre y parlanchina y lleva una vida normal. Y yo la veo mejorar cada día, pero seguimos con la terapia emocional para que no le afecte el Levin.

Tiene unas mamás muy luchadoras.

La actitud por sí sola no acaba con los problemas, pero es el principio de la solución. Creo que las emociones nos influyen y no sólo en nuestra psique, sino también de forma directa en nuestro cuerpo.

Las suyas no puede ser más positivas.

Con Sofía he aprendido y he leído muchísimo: hemos crecido juntas frente a la enfermedad. Por eso escribí El parche mágico, para contar nuestra historia. Escribirlo fue un reto. Yo no pude ir a la universidad, porque en casa éramos siete hermanos de familia humilde en Córdoba. Ahora quiero aprender y enseñar a escribir mejor junto a mi hija.

 

Si la pequeña Sofia ha heredado la determinación de sus mamás, nos deparará días de gloria. Porque mamá Concha, dulce y empática, es una mujer de las que primero aman y luego preguntan. Quiere crecer pero para poder dar más, lo que la convierte en señora de múltiples lecturas y cultura autodidacta, tan original como desacomplejada. Con ella -y toneladas de fe- planta cara a las graves dolencias congénitas de Sofía, que mejora gracias a la fuerza del cariño de sus madres, administrado en terapia emocional junto a buenos cuidados médicos. Su cardióloga, Georgia Sarquella Brugada, prologa El parche mágico, libro solidario donde la fuerza del cariño no acaba siendo un cuento.

 

Fuente: La Vanguardia (19 Sep 2015)

LLUÍS AMIGUET

Enfocar la atención vs malgastar la energía (9)

W. Clement Stone en su libro “La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito” en la página 89 escribe lo siguiente:

El difunto William C. Lengel, destacado redactor en jefe del sector editorial, ilustró muy bien esta cuestión en un artículo publicado en la revista Success Unlimited («Éxito sin fronteras»). Lengel describió de qué manera se desperdiciaba la energía como consecuencia de «la preocupación, el odio, el temor, la sospecha, la cólera y la rabia» innecesarias.

«Todos estos elementos de desecho -decía- hubieran podido transformarse fácilmente en unidades de producción de energía.»

Para ilustrar este hecho, el señor Lengel describía una planta de energía eléctrica: “…las bocas abiertas de las calderas, las rojas llamas crepitando en su interior, el agua de los manómetros agitándose a un determinado nivel de temperatura, el vapor impulsando los émbolos que hacen girar los grandes generadores, los conmutadores de cobre -con sus superficies doradas- girando con tanta rapidez que parecen hallarse inmóviles mientras unas chispas verdes y azules se escapan de debajo de las escobillas, con unos gruesos cables conectados al tablero de distribución, transportando la corriente eléctrica a toda la ciudad para miles de finalidades útiles.

«Al otro lado de la imagen -añadía Lengel- la misma planta, las mismas calderas. los mismos motores y generadores. La única diferencia estribaba en que el tablero de distribución estaba a oscuras y los gruesos cables, en lugar de estar conectados al tablero de distribución, estaban introducidos en un barril de agua mientras los obreros efectuaban pruebas en la planta. Toda la energía se desperdicia. Ningún ascensor puede funcionar, ninguna máquina puede ponerse en marcha, ninguna bombilla puede iluminar.’»

Y Lengel terminaba diciendo que, en forma análoga. «un fracasado gasta tanta energía en su tarea de fracasar como la que gasta en alcanzar el éxito una persona afortunada».


 

Es importante tener claro lo que quieres, tu objetivo, ponerlo por escrito y verlo/recordarlo a menudo, para poner tu foco de atención en ello y no desviarlo (desperdiciarlo) en otras cosas que te harán divagar y salirte de tu camino. Y para ello, conviene que eleves tu energía (física y mental) y la mantengas así.

La preocupación, el odio, el temor, la sospecha, la cólera y la rabia en la gran mayoría de ocasiones únicamente representan una gran fuga de energía. No la malgastes.

Testimonio de un TOC (Trastorno obsesivo compulsivo) (8)

Damián Alcolea, actor y formador de actores

Tengo 36 años. Me crié en un pueblecito de Ciudad Real y vivo en Madrid. Me licencié en Arte Dramático en Murcia e hice un máster en Londres. Creo en lo que decía Nelson Mandela, que el grado de democracia de un país se mide por cómo cuida a las personas desfavorecidas. Soy cristiano

 

“Me lavaba las manos una y otra vez hasta que me sangraban”

 

Desde muy pequeño empece a mostrar síntomas de TOC (trastorno obsesivo-compulsivo): pensamientos que enraízan en tu cabeza de manera obsesiva, que no tienen ningún sentido y lo sabes, pero no los puedes evitar, suelen ser horribles y te causan pánico.

¿Pensamientos de qué tipo?

Me obsesionaba que a mi familia le sucediera lo peor. Si mi padre cogía el coche, me imaginaba que tenía un accidente. También me obsesionaba la idea de hacerme daño a mi mismo.

¿A se refiere?

Si abría el cajón de los cuchillos, me imaginaba cogiéndolos y clavándomelos; y no podía apartar ese pensamiento y entraba en pánico. Para librarte de esa obsesión, para que eso que temes no te ocurra, haces actos compulsivos, como ¡abrir el cajón veinte, cincuenta veces, cada vez que ese pensamiento aparece.

¿Es la manera de exorcizar el mal?

Ese pensamiento te hace sentir fatal, y para que ¿.e vaya realizas la compulsión. Yo repetía mis propias palabras una y otra vez, me lavaba las manos constantemente hasta que me sangraban, durante una época lo hacía con lejía.

¿Temía contaminarse?

El acto compulsivo no responde a una lógica. La obsesión es tu forma de funcionar. Esos pensamientos te hacen sufrir tanto que necesitas una válvula de escape, que el cerebro encuentra en rituales que le relajan, como lavarte las manos; piensas que si lo haces correctamente, eso terrible que le va a suceder a tu familia no le sucederá. También podía ahuyentar una idea terrorífica no pisando las líneas del pavimento.

¿Recuerda cómo empezó todo?

A los cuatro. años me plantaba en la puerta de la peluquería de mi madre y le decía: “Mamá, ¿me dejas salir a jugar con Pilar?”. “Si, si, hijo, ve”, y se lo volvía a decir decenas de veces seguidas hasta que me gritaba: “¡No, no puedes ir a jugar!”. Necesitaba la aprobación constante de los demás.

Muy pronto empecé con la obsesión de la limpieza y del orden. Ordenaba el pupitre una y otra vez, porque no se trata únicamente de colocar simétricamente las cosas, sino de colocarlas según un protocolo preciso. Durante años me quedaba atascado en los umbrales de las puertas, no era capaz ni de entrar ni de salir.

Debía de sufrir mucho.

Sí.

…Y durante mucho tiempo.

Viví muchos momentos difíciles, y lo menciono porque sé que hay mucha gente sufriendo a causa del TOC y que se siente muy sola. Mi sufrimiento era tal que fantaseaba con tirarme por la ventana. Para hacer cualquier cosa ordinaria tardaba horas, y mi vida estaba ligada al pensamiento de que algo horrible iba a ocurrir. ‘ ¿Qué tal en el colegio?

Sufrí acoso, me llamaban cosas de todo tipo, me perseguían, me daban collejas, me cantaban canciones de burla…

¿Tenía amigos?

Sí, yo era muy abierto, pero no era capaz de defenderme y cualquier cosa que me decían me hacía llorar, no supe parar aquellos ataques. Era capaz de defender a los demás, pero no a mí mismo. Hay episodios que me ha costado años de terapia superar, pero está todo asumido y perdonado, esa es una mochila que ya no cargo.

¿Qué es lo que más le ha costado superar?

E1 desprecio y la humillación. Y en la adolescencia, el sentimiento de serlo peor.

¿Se burlaban de sus repeticiones?

Aprendes a encubrir tus rituales, pero a veces es inevitable que te vean. Los niños atacan al débil o al diferente, pero yo pienso mi vida como el cuento de la Cenicienta, porque cuando empecé a salir en series de televisión me convertí en el chico más popular del pueblo y muchos me pidieron perdón. Crecí en seguridad.

¿Cómo reaccionaba su familia?

Era un entorno rural, simplemente creían que yo era un maniático. Mis padres sufrían porque me veían sufrir, pero no sabían cómo ayudarme: “¡Deja de hacer esas cosas!”, me decían,y yo no era capaz de decirles: “Es que mi cerebro no me deja”, y eso incrementaba la ansiedad.

¿Cuándo se dio cuenta de que su comportamiento se debía a un trastorno?

A los 13 años ya no podía más, vivía con la carga de estar guardando un secreto, pensaba que es- taba loco. Fue fundamental ser capaz de decir- le a mi madre a moco tendido: “Mamá, algo no funciona bien en mi cabeza”. Y así acabé en una psicóloga, Esperanza, que me diagnosticó TOC, y pude empezar a trabajar.

¿Cuándo comenzó a aceptarse?

Estudiar teatro fue una puerta hacia la aceptación. Cuando estoy actuando mi cerebro me deja tranquilo, es algo mágico, quizá sea la atención plena puesta en algo fuera de ti._

¿Se cura?

Con el tratamiento adecuado se puede transitar y llevar una vida normal y feliz. Recuerdo mi primera conversación sin ruido mental de fondo, pensé: “¡Guau!, qué maravilla ser normal”.

¿Cómo se siente ahora?

He abrazado mi peculiaridad, he comprendido que para superar un sufrimiento debes bucear en el dolor , y que no hay dolor tan oscuro que note permita reírte de ti mismo. Cuando vives en una cárcel interior como es el TOC, el momento de inflexión es descubrir que tú tienes la llave; los otros te pueden ayudar, pero tu actitud es lo fundamental.

 

NO ESTAMOS LOCOS

¿Recuerdan a Jack Nicholson en Mejor… imposible? i Eso, Simplificado y con grandes dosis de humor, es el trastorno obsesivo- compulsivo (TOC), que padecen más de un millón de españoles, entre ellos. este actor (El internado, . Águila Roja…) que ha decidido contar cómo se vive con él en una novela casi autobiográfica, Tocados (Plataforma), que bebe de su propio blog (Diariodeuntoc.blogspot.com.es). Impacta el gran sufrimiento que esta enfermedad psiquiátrica puede causar, especialmente por Ia incomprensión y la soledad que provoca: “Tras presentar el libro, muchas personas que habían sido crueles conmigo me pidieron perdón. Pero lo esencial es saber que con el tratamiento adecuado se puede salir del túnel”.

 

Entrevista de IMA SANCHÍS

Fuente: La Vanguardia