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Inteligencia grupal (1)

Como bien sabes, el grupo es más que la suma de los individuos. Puede tener incluso, una identidad propia.

Se podrían decir muchas cosas acerca de ellos pero aquí simplemente voy a mencionar una: la inteligencia, o mejor dicho, la importancia de tener en cuenta la opinión de todos sus miembros… porque la decisión que se tome, en general, será mejor que la que pueda tomar uno de sus individuos de forma aislada.

En el siguiente vídeo de Enric Lladó se explica un experimento que pone de manifiesto dicha inteligencia o capacidad de apreciación que tiene el grupo, por encima (en general) de la de los individuos que lo forman.

Como dice él en un comentario de Youtube, es un experimento clásico que nace tras la experiencia de Sir Francis Galton en el año 1906 cuando en una feria de ganado donde se regalaba una vaca a quién lograra adivinar su peso, se dio cuenta que la media de las apuestas de la gente era tremendamente certera: 1,197 libras vs. las 1.198 libras que realmente pesaba la vaca. Desde entonces se ha repetido el experimento de muchas maneras (con caramelos, y mil otras versiones).

Espero que te guste y te inspire.

 

Raj Chetty: «Cada gran profesor aumenta tu renta vital 36.000 €»

 

Tengo 34 años: aún me apasiona investigar tanto como me obsesiona la pobreza, porque nací en Delhi. Mi religión y mi política se resumen en ayudar a los demás, pero las soluciones no tienen iglesia ni partido: o sirven o no. Investigo en Harvard y colaboro con la Barcelona GSE

 

He investigado porque hay países donde es más fácil ascender que en otros.

¿El ascensor social?

En los Estados Unidos le llaman el sueño americano, pero la primera sorpresa es que el ascensor social de Canadá es el doble de eficaz que el de los Estados Unidos.

¿Aunque te esfuerces igual por subir?

En los Estados Unidos de América sin haces dentro del 20% más pobre, tienes un 7,5% de probabilidades de llegar algún día a estar entre el 20% más rico. En Canadá, la probabilidad de prosperar es casi el doble: un 13,5%.

¿Y aquí en Europa?

Dinamarca es el país con mejor ascensor social de la Unión Europea y, después, entre los otros hay todo tipo de variaciones, pero me temo que no puedo decirle nada de España, porque sus datos no son consistentes.

Supongo que tener datos de movilidad social es el primer paso para mejorarlos.

Los datos que comparamos son los fiscales y de la Seguridad Social de millones de ciudadanos desde que eran pequeños en los años 70 y 80 hasta hoy. Cuantificamos con exactitud que ganaban sus familias y que ganan ellos hoy, y después, intentamos buscar las causas.

¿Cuántos ascensos sociales cuantifican?

En los Estados Unidos de América hemos analizado los datos de 40 millones de ciudadanos. Hemos descubierto que no sólo hay grandes diferencias entre países; también hay entre ciudades.

¿Por ejemplo?

Para un niño pobre es más fácil prosperar en San Francisco que en Atlanta.

El viejo sur, siempre clasista, y California, dinámica con la economía digital.

Pero hay otras diferencias menos explicables: porque en el Ohio es mucho más difícil ascender socialmente que en Pensilvania?

¿Que hace que una ciudad de más oportunidades de prosperar que otra?

La proximidad entre ricos y pobres. En las ciudades donde ricos y pobres viven próximos y no en barrios alejados es más fácil progresar para todos. Por eso, un buen transporte público da oportunidades.

¿Los niños pobres listos aprovechan el contacto con los ricos para mejorar?

Las ciudades y barrios con familias extensas y cohesionadas dan más oportunidades que las que tienen muchas familias monoparentales. Lo curioso es que estas áreas con grandes familias bien relacionadas entre sí ofrecemos oportunidades a todos, sean de familia monoparental o extensa, como demuestra mi estudio, hoy premiado por el gobierno de Andorra y la fundación Credit Andorrà.

Familia y amigos son capital social.

Pero ya debe haber anticipado que el gran factor para ascenso social es la educación.

¿Escuela ricas, escuelas pobres?

No: la gran diferencia está entre tener buenos profesores y malos profesores. Hemos comprobado que el éxito en la vida depende en gran parte de si tuviste buenos profesores.

Deme cifras.

Hoy computamos cifras enormes con técnicas de big data. Hemos analizado 18 millones de exámenes de 2,5 de alumnos hasta poder cuantificar que haber tenido un solo profesor de valor añadido aumenta tus ingresos durante tu vida 36.000 €.

Es muchísimo! ¿Pero que es un profesor de valor añadido?

Es un profesor que está dentro 5% de profesores excelentes que más aumentan la nota media de sus alumnos en el curso siguiente.

Y no se les suele gratificar por ser buenos.

Por eso, creemos que la clave para mejorar el ascenso social de un país es incentivar a los profesores excelentes para que no abandonen la enseñanza. Hay que descubrir que los hace excelentes y motivarlos para que ejerzan la docencia en escuelas pobres.

¿Tanto puede conseguir un buen profesor?

Su impacto es enorme tanto en el curso como durante el resto de la vida de sus alumnos. Hemos demostrado que las promociones que tienen la suerte de tener un profesor de valor añadido ganan más y están menos expuestas a contratiempos como embarazos adolescentes, adicciones o delincuencia juvenil. Además, acceden a mejores universidades y consiguen mejores puestos de trabajo y más ingresos.

¡Impresionante!

El impacto de un buen profesor es acumulativo y independiente de la etapa educativa. Si has tenido varios profesores de alto valor añadido, también lo quieres para siempre. Esto nos llevaron a decir que seleccionar profesores excelentes es la mejor inversión en movilidad social de un país.

¿Con duras oposiciones y más sueldo?

Sin exigencia mi sueldo no hay buenos profesores, pero sólo con una dura oposición o un buen salario tampoco lo consigues, como demuestran numerosos estudios. Yo solamente añadiría que cuando ves enseñar a un gran profesor, lo percibes inmediatamente.

Pues tiene otro reto como investigador.

El mejor incentivo para el profesor es el reconocimiento social. Habríamos de examinar nuestros profesores, localizar los mejores -hoy en día es fácil con la computación big data- y premiarlos. Es urgente evaluar nuestros a profesores y descubrir que los hace mejores para incentivarlo. Y si conseguimos que los mejores enseñen en barrios pobres, erradicaríamos la pobreza.

 

 

Las estadísticas muestran que la humanidad ha mejorado, pero también que hay un 1% que ha mejorado mucho más que el resto, poniendo así en peligro el bienestar de todos. La desigualdad es éticamente indeseable, pero además, cuando crece mucho, es ruinosa, porque hace ineficiente toda la economía.  Chetty da dos razones por las cuales hemos de evitar que los hijos hereden la desigualdad de los padres: a) porque si no das oportunidades al talento de todos, te pierdes el del niño que podría descubrir la molécula que un día salvará tu vida; y b) porque si das educación y oportunidades hoy a todos los niños ricos y pobres, te ahorrarás sus subsidios de pobreza cuando sean más grandes.

 

Autor de la entrevista: Lluís Amiguet

Fuente: La Vanguardia

El por qué de los recortes

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).

Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de credibilidad. El Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años 2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del 46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo Monetario Internacional.

En realidad, la sensación de euforia era tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos, identificando tal medida con ser de izquierdas. Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales. Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado, en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran. Se están recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan los círculos neoliberales para poder ver que están profundamente equivocados?

Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa primordial es que la mayoría del dinero que estaba detrás de la burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero (lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza de pagos (la diferencia entre el capital que entra y el que sale del país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria. El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía, como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en cuestión de meses.

Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda) que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad, muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es muchas veces superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría. El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que está imponiendo a aquellos países y de la supuesta “ayuda financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el dinero prestado.

El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana

Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se les debe. Así de claro.

Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales, es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los mercados hacia España determina que la prima de riesgo española haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que éste y la banca privada a la que el Estado español ha estado subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un 10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000 millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán, Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis).

En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo Europeo desearan ayudar a la economía española, no transferirían estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la España endeudada.

Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de -según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación se está penalizando al primero a fin de salvar los intereses del segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables. Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos que cubren varias veces el coste de la deuda en sí). Y así estamos.

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