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Ho’oponopono

Hoʻoponopono (ho-o-pono-pono) es un arte hawaiano muy antiguo de resolución de problemas basado en la reconciliación y el perdón.

La frase clave que hay que repetir constantemente es: «Lo siento mucho. Por favor, perdóname. Te amo. Gracias»

Fuente: www.amarseaunomismo.com

“Hoʻoponopono” se define en el diccionario hawaiano11 como “higiene mental: conferencias familiares en donde las relaciones se corrigen a través de la oración, discusión, confesión, arrepentimiento, compensación mutua y el perdón» Literalmente, hoʻo es un vocablo utilizado para convertir en verbo al sustantivo siguiente. En éste caso transforma en verbo al sustantivo «pono«, que es definido como

«bondad, rectitud, moralidad, cualidades morales, procedimiento apropiado o correcto, excelencia, bienestar, prosperidad, beneficio, condición verdadera o natural, deber, adecuado, propio, justo, virtuoso, equitativo, beneficioso, exitoso, en perfecto orden, preciso, correcto, facilitado, aliviado, deber, necesario.»

Ponopono es definido como “enderezar; poner en orden o en forma, corregir, revisar, ajustar, enmendar, regular, arreglar, rectificar, ordenar, arreglar ordenada o pulcramente.”

Más info en Wikipedia

 

 

Mormah Simeona (la maestra de Ihaleakalá) nos trajo estas enseñanzas y las actualizó para los tiempos modernos. En el pasado toda la familia tenía que estar presente, y uno en uno iban pidiendo perdón a los otros. Ahora sabemos que no hay otros ahí afuera. Son sólo nuestros pensamientos de la otra persona, nuestras propias memorias de la otra persona. Entonces, tomamos 100% de responsabilidad y limpiamos esas memorias.

Lo que se borra de nosotros se borra de los demás, nuestra familia, parientes y ancestros, e inclusive de la Tierra. Se borra de todo. No tienes que estar en presencia de otros para pedir su perdón o para perdonarlos, ahora puedes hacerlo desde tu propio hogar.

Las memorias están todas dentro nuestro; a medida que limpiamos, lo que se borra de nosotros, se borrará de ellos sin la necesidad de estar en su presencia o de tener que hablar con ellos.

Todo lo que aparece en nuestra vida es un pensamiento, una memoria, un programa funcionando (un error) y aparece en nuestra vida para darnos una oportunidad de soltar, de limpiar, de borrar. Ho’oponopono es la tecla de borrar en el teclado de nuestra computadora.

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Lenguaje: «Imponer un Récord» (16)

Yo hago ejercicio periódicamente y parte de estos ejercicios consisten en flexiones de brazos, sentadillas, abdominales y dominadas… como me gusta hacer un seguimiento y que quede registrado utilizo una app para ello. Estaba yo haciendo mis abdominales cuando al acabar la sesión me dice (la app): «Felicidades, has impuesto un nuevo récord».

No voy a entrar en cuántas abdominales he hecho (podrían ser 500, o no, ejem ejem) pero el hecho es que he impuesto un nuevo récord.

No me ha dicho:

  • has hecho x abdominales
  • has conseguido hacer más abdominales que ayer
  • has hecho muchas abdominales

No. Lo que me ha dicho es que he IMPUESTO un nuevo récord. La verdad es que me gusta cómo suena, me motiva a seguir adelante pero…

la palabra imponer tiene una connotación negativa (al menos para mí). Si impongo algo es como que pongo algo por encima de otra cosa, o dicho de otra forma, si me impongo es que me pongo a mí o lo que yo he hecho por encima de otra persona o lo que ha hecho otra persona. Y esto tiene que ver con el PODER.

La gente valora mucho el PODER, incluso me llega a sorprender. Yo valoro el poder entendiéndolo como la capacidad de poder hacer algo, de desarrollar algo, de mejorar algo, etc. Pero no valoro la capacidad de poder entendiéndola como imponer mi persona, mi criterio, o lo que sea.

Origen

Préstamo (s. xiii) del latín imponere ‘poner encima’, ‘imponer’. De la familia etimológica de poner (V.).
Acepciones relacionadas

-Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa.
«el actor impuso una serie de condiciones antes de firmar el contrato; el juez le impuso la pena máxima»

(imponerse)
-Hacer valer la autoridad o el poder sobre los demás.
«se impuso ante sus subordinados; (fig) no le gustan los colores chillones que se imponen al resto de la imagen»
(imponerse)
-Superar [una persona] a las demás en una competición o prueba.
«el equipo cubano se impuso en la final»

 

Otro ejemplo de cómo se utiliza el lenguaje es cuando el periodista se refiere al resultado de un partido de fútbol como: El F.C.Barcelona ha derrotado al Atlético de Madrid

No dice:

  • El FC Barcelona ha ganado 2 a 0 al Atlético de Madrid
  • El FC Barcelona ha ganado al Atlético de Madrid

Dice que LO HA DERROTADO. Siguiendo con lo de imponer sería algo parecido ha le ha pasado por encima, ha impuesto su ejemonía, vamos que le ha GANADO y además le ha DERROTADO. El Atlético de Madrid ha perdido en su Batalla con el FC Barcelona.

Esta forma de hablar contiene un dramatismo que puede enfatizar, adornar, estilizar, motivar (ejemplo de imponer un nuevo récord) pero lo que está haciendo es reforzar implícitamente la idea de PODER y de SOMETER que está en lo más hondo y primitivo del ser humano, cuando para comer o sobrevivir había que matar a otro ser humano, imponerse a él, derrotarlo, someterlo…

Estamos en el siglo XXI, ¿no va siendo hora ya de que dejemos de IMPONERNOS y de DERROTAR al prójimo?

Ni que sea en el lenguaje. Sería un buen sitio por el que empezar. Os invito a ello.

Si existiera un lenguaje de la paz, o de personas pacíficas, os aseguro que no se hablaría de imponer o derrotar.

 

3 en 1 (post 11)

¿Quién no ha tenido una puerta que chirriaba?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste a oír ese molesto ruido?

¿Pasó el suficiente tiempo para que te acostumbraras a ese molesto ruido y convivieras con él?

Seguramente que sí, pero con el paso del tiempo el ruido aumenta y aunque tu capacidad de habituarte también lo hace llega un momento que el sonido chirriante es tal que ya no puedes ignorarlo: «Tengo que hacer algo con esta puerta, compraré 3 en 1 y la engrasaré».

Eso implica tomar la decisión, buscar el momento de ir a la tienda a comprarlo, ir a comprarlo, buscar el momento de engrasar la puerta, engrasarla y ADIÓS RUIDO.

¿Desde el primer día que oíste que la puerta chirriaba hasta que el ruido desapareció porque pusiste 3 en 1 cuánto tiempo pasó? Eso te dará una importante y valiosa información sobre tí y tu forma de actuar: proactiva o reactiva, que se adapta a lo malo o busca mantener lo bueno, etc.

He puesto el ejemplo de la puerta que chirría pero lo mismo ocurre en una persona que tiene TOC, fobias, ansiedad, adicciones, claustrofobia, agorafobia, etc. ¿Hasta dónde llega tu capacidad de habituarte/adaptarte a eso y convivir con ello? ¿Hasta cuando vas a esperar para decidir comprar el 3 en 1 y COMPRARLO?

Yo soy Pablo Mora, tú 3 en 1 particular. Estaré encantado de engrasar la bisagra de tu puerta.

Ya lo he hecho muchas veces. Por ejemplo, con estas personas que «tenían»:

  • miedo a subir en ascensor
  • ansiedad anticipatoria de un examen a 3 meses vista
  • ansiedad (baja laboral) por mala relación con sus hermanas (que trabajaban en el mismo negocio)
  • mala relación entre familiares
  • tdah
  • TOC
  • depresión
  • agorafobia
  • niño que tenía miedo a dormir solo
  • personas que no se atrevían a realizar sus sueños
  • etc.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo vas a esperar?
Contacta conmigo ahora y pongámonos manos a la obra.

 

“Una emoción enfermó a mi hija y otra la ayudó a curarse” (10)

Tengo 45 años, pero me siento mejor que a los 20; luchar junto a mi hija Sofía me hace crecer sin envejecer. Nací en Córdoba y vivo en Sitges. Estoy casada con Marisa y tenemos dos hijas maravillosas. Creo que hay más de lo que vemos y nos explican. En política prefiero sumar a dividir

Foto: INMA SAINZ DE BARANDA

Conocí a mi mujer, Marisa, hace 19 años, y –tras siete de relación– decidimos casarnos y formar una familia.

¿Por qué decidieron que fuera usted la madre?

Madres somos las dos, pero elegimos que yo fuera la biológica, porque Marisa es diez años mayor que yo y, además, tiene responsabilidades empresariales y viaja mucho.

¿Cómo escogieron al padre?

Mi cuñado se ofreció como donante, pero preferimos que nos lo brindara la clínica sin llegar a conocerlo nunca. Y aún creemos que fue la mejor decisión.

¿Por qué?

No sientes lo que ignoras y, si nuestras hijas no conocen a su padre biológico, tampoco lo echarán en falta. Intentamos una inseminación tres veces sin éxito y, después, una in vitro, con la que a la primera conseguimos tres embriones: me implanté uno y congelamos los otros dos. Y, por fin, nació María…

Enhorabuena.

…Guitart, porque también estábamos de acuerdo en que llevara el apellido de Marisa. Hoy María es una niña estupenda, que ahora cumplirá los trece años.

…Estupendo.

Tanto, que Marisa y yo decidimos tener otro hijo con uno –no quisimos mellizos– de los otros dos embriones. Pero esta vez el parto no fue nada fácil. Tuve pérdidas y sufrí mucho hasta que nació Sofía.

¿Por qué fue tan complicado?

Y aún faltaba el susto serio. Lo tuve cuando la cardióloga diagnosticó a Sofía una tetralogía de Fallot, una cardiopatía congénita, que, en su caso, se manifestó en desplazamiento de la aorta y comunicación –un agujerito, le digo yo a la niña– entre los dos ventrículos.

¿De quién la heredó? ¿Del padre?

Suponemos que sí, porque yo no tengo ningún antecedente familiar, pero ante los problemas de mi vida yo nunca he buscado culpables, sino soluciones.

¿Las encontró?

La doctora quiso esperar tres meses para operar y nosotras decidimos no esperar con los brazos cruzados. Yo había leído mucho sobre terapia emocional y quise ayudar con ella a mi hija sin dejar de seguir, además, todas las instrucciones médicas. Se lo consulté a la doctora de Sant Joan de Déu y a ella le pareció bien.

¿En qué consistió su terapia?

Las cardiopatías están relacionadas con el sentimiento de rechazo. Deduje que toda la angustia del embarazo y mis comentarios negativos habían sido somatizados por Sofía durante su gestación en respuesta a todo ese rechazo. Recuerde, además, que había estado congelada durante ocho años.

Pero entonces era sólo un embrión…

Era un ser vivo. Creo que, en cualquier caso, esa emoción había acabado por afectarle hasta manifestarse en su grave cardiopatía.

¿No será que se siente usted culpable?

De lo que estaba segura era de que haría todo lo posible y lo imposible para salvarle la vida a mi hija. Su otra madre y yo nos turnábamos para hablarle con todo nuestro cariño día y noche: “Te queremos, Sofía, eres una niña muy deseada y muy querida, eres la niña más sana y fuerte del mundo”. Además, la visualizábamos como una niña sana.

Sólo dos meses después, pudimos comprobar que su cuadro había mejorado enormemente y que ya no había que operarla.

Tal vez el diagnóstico no había sido exacto o quizá hubo otros factores…

En cualquier caso, seguimos dándole y expresándole nuestro amor continuamente. Sofía fue mejorando, pero, un año después, tuvo un desvanecimiento, le diagnosticaron síndrome de Jarcho-Levin: le faltaban cuatro costillas derechas y tres izquierdas.

¿Sofía sufría?

Respiraba mal, pero nunca la tratamos como a una niña enferma sino como a una personita, nuestra hija, junto a la que afrontaríamos sus problemas. Y se lo demostrábamos. Seguíamos con la terapia emocional: quererla a mansalva y decírselo a todas horas. Por fin, la operaron –no había otra opción– y le corrigieron la arteria subclavia y le pusieron un parche en el orificio interventricular, que ya se había ido estrechando por sí solo.

¿Cómo está ahora Sofía?

En las últimas pruebas, la doctora le dijo cariñosa: “Sofía, no sé qué te está haciendo la bruja de tu mamá, pero que lo siga haciendo”. A sus tres añitos, es alegre y parlanchina y lleva una vida normal. Y yo la veo mejorar cada día, pero seguimos con la terapia emocional para que no le afecte el Levin.

Tiene unas mamás muy luchadoras.

La actitud por sí sola no acaba con los problemas, pero es el principio de la solución. Creo que las emociones nos influyen y no sólo en nuestra psique, sino también de forma directa en nuestro cuerpo.

Las suyas no puede ser más positivas.

Con Sofía he aprendido y he leído muchísimo: hemos crecido juntas frente a la enfermedad. Por eso escribí El parche mágico, para contar nuestra historia. Escribirlo fue un reto. Yo no pude ir a la universidad, porque en casa éramos siete hermanos de familia humilde en Córdoba. Ahora quiero aprender y enseñar a escribir mejor junto a mi hija.

 

Si la pequeña Sofia ha heredado la determinación de sus mamás, nos deparará días de gloria. Porque mamá Concha, dulce y empática, es una mujer de las que primero aman y luego preguntan. Quiere crecer pero para poder dar más, lo que la convierte en señora de múltiples lecturas y cultura autodidacta, tan original como desacomplejada. Con ella -y toneladas de fe- planta cara a las graves dolencias congénitas de Sofía, que mejora gracias a la fuerza del cariño de sus madres, administrado en terapia emocional junto a buenos cuidados médicos. Su cardióloga, Georgia Sarquella Brugada, prologa El parche mágico, libro solidario donde la fuerza del cariño no acaba siendo un cuento.

 

Fuente: La Vanguardia (19 Sep 2015)

LLUÍS AMIGUET