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Compartir (24)

En un restaurant al que suelo ir en la pared, en letras MEGAGRANDES aparece la palabra COMPARTIR. Me llamó la atención que pusiera esa palabra en la pared, tal cual, en letras enormes… y me hizo pensar…

Da la casualidad que en ese restaurant es donde he visto a los camareros, cocineros, etc. de más buen humor… con un mejor trato entre ellos (parecen como amigos) y con los clientes.

Me parece que NO es casualidad que esté esa palabra ahí y que el personal que trabaja allí se comporte de la manera descrita. Es más… en su ropa de trabajo todos los empleados en su espalda llevan puesto su nombre de pila (como si de una camiseta de fútbol se tratase, solo que en este caso es la ropa de trabajo de cada uno según su puesto).

En el restaurant:

  • valoran el COMPARTIR
  • los empleados son considerados personas dignas de destacar y se les reconoce (no es un camarero, es Juan).

No sé exactamente que es lo que comparten en el restaurant (no he preguntado) pero repasando mi vida cuando yo he compartido cosas buenas que tenía muchas veces han ocurrido cosas buenas/bonitas. Y me parece que no soy el único.

A continuación te pongo un texto del libro «LA ACTITUD MENTAL POSITIVA: Un camino hacia el éxito» de NAPOLEÓN HILL y W. CLEMENT STONE.

 

Helen Keller contaba sus ventajas y se mostraba profundamente agradecida por ellas. Después compartió la maravilla de estas ventajas con otras personas e hizo que éstas se sintieran felices. Dado que compartía lo que es bueno y deseable, atrajo hacia sí muchas más cosas buenas y deseables. Porque cuanto más se comparte, tanto más se tiene. Y, si usted comparte la felicidad con los demás, la felicidad crecerá, en su interior.
En cambio, si comparte la aflicción y la desgracia, atraerá hacia sí la aflicción y la desgracia. Todos conocemos a ciertas personas que tienen eternamente problemas o bien oportunidades disfrazadas. Lo suyo son los problemas. Cualquier cosa que les ocurra no está bien. Y ello se debe a que siempre están compartiendo sus problemas con los demás.
Hay muchas personas solitarias en este mundo que buscan el amor y la amistad, pero nunca los encuentran. Algunas repelen lo que buscan con una AMN. Otras se acurrucan en sus rincones y nunca se atreven a salir. No comprenden que, cuando uno sustrae a los demás lo que es bueno y deseable, su porcentaje de cosas buena s y deseables disminuye.
Otras personas, en cambio, tienen el valor de hacer algo respecto a su soledad y hallan la respuesta, compartiendo lo bueno y lo hermoso con los demás.
Sé egoísta y comparte.

 

FELICIDAD (15)

[…] «QUIERO SER FELIZ..» Es el estribillo de una popular canción empieza con unas palabras que contienen una gran dosis de verdad: «Quiero ser feliz, pero no seré feliz hasta que te haga feliz a ti también».

Uno de los medios más seguros de alcanzar la felicidad consiste en dedicar las propias energías a hacer feliz a otra persona. La felicidad es algo escurridizo y transitorio. Y si usted la busca, observará que es huidiza. En cambio, si trata de hacer feliz a otra persona, la felicidad vendrá a usted.

La escritora Claire Jones, esposa de un profesa del Departamento de Religión de la Universidad de Oklahoma. nos habla de la felicidad que ambos experimentaron durante los primeros tiempos de su matrimonio. Durante los dos primeros años de nuestro matrimonio, vivíamos en una pequeña ciudad -recuerda-, y nuestros vecinos eran un matrimonio muy anciano, con la esposa casi ciega y sentada en una silla de ruedas. El anciano. que tampoco disfrutaba de muy buena salud, llevaba la casa y la cuidaba.

Mi marido y yo estábamos adornando nuestro árbol de Navidad unos días antes de Navidad, cuando decidimos, impulsivamente adornar un árbol para el matrimonio de ancianos. Compramos un árbol pequeño, lo adornamos con espumillón y luces, le colgamos unos regalitos y la víspera de Navidad se lo llevamos.

La anciana lloró al vislumbrar borrosamente las centelleantes luces. Su marido no hacia más que repetir: «Hacía muchos años que no teníamos un árbol». Se pasaron todo el año siguiente hablándonos del árbol cada vez que los visitábamos.

A la siguiente Navidad, ambos ya se habían mudado de casa. Hablamos tenido con ellos un pequeño detalle. Pero nos sentíamos felices de haberlo hecho.

La felicidad que experimentaron como consecuencia de su amabilidad fue un sentimiento muy profundo y afectuoso, cuyo recuerdo les acompañará para siempre. Fue aquella clase especial de felicidad que experimentan todos aquellos que hacen el bien.

Sin embargo. la clase de felicidad más común y constante se parece más a un estado de satisfacción: un estado en el que no se es feliz ni desgraciado.

Es usted una persona feliz durante el periodo en el que siente especialmente aquel positivo estado mental en el que se siente usted feliz junto con un estado «neutral» de la mente en el que no se siente desgraciado.

Y usted puede ser feliz, sentirse satisfecho o ser desgraciado. Porque la elección depende de usted El factor determinante estriba en el hecho de que usted se halle bajo la influencia de una Actitud Mental Positiva o bien negativa. Y este factor puede usted controlarlo.

[…]

Fuente: W. Clement Stone en su libro «La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito» en la página 98

Enfocar la atención vs malgastar la energía (9)

W. Clement Stone en su libro «La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito» en la página 89 escribe lo siguiente:

El difunto William C. Lengel, destacado redactor en jefe del sector editorial, ilustró muy bien esta cuestión en un artículo publicado en la revista Success Unlimited («Éxito sin fronteras»). Lengel describió de qué manera se desperdiciaba la energía como consecuencia de «la preocupación, el odio, el temor, la sospecha, la cólera y la rabia» innecesarias.

«Todos estos elementos de desecho -decía- hubieran podido transformarse fácilmente en unidades de producción de energía.»

Para ilustrar este hecho, el señor Lengel describía una planta de energía eléctrica: “…las bocas abiertas de las calderas, las rojas llamas crepitando en su interior, el agua de los manómetros agitándose a un determinado nivel de temperatura, el vapor impulsando los émbolos que hacen girar los grandes generadores, los conmutadores de cobre -con sus superficies doradas- girando con tanta rapidez que parecen hallarse inmóviles mientras unas chispas verdes y azules se escapan de debajo de las escobillas, con unos gruesos cables conectados al tablero de distribución, transportando la corriente eléctrica a toda la ciudad para miles de finalidades útiles.

«Al otro lado de la imagen -añadía Lengel- la misma planta, las mismas calderas. los mismos motores y generadores. La única diferencia estribaba en que el tablero de distribución estaba a oscuras y los gruesos cables, en lugar de estar conectados al tablero de distribución, estaban introducidos en un barril de agua mientras los obreros efectuaban pruebas en la planta. Toda la energía se desperdicia. Ningún ascensor puede funcionar, ninguna máquina puede ponerse en marcha, ninguna bombilla puede iluminar.’»

Y Lengel terminaba diciendo que, en forma análoga. «un fracasado gasta tanta energía en su tarea de fracasar como la que gasta en alcanzar el éxito una persona afortunada».


 

Es importante tener claro lo que quieres, tu objetivo, ponerlo por escrito y verlo/recordarlo a menudo, para poner tu foco de atención en ello y no desviarlo (desperdiciarlo) en otras cosas que te harán divagar y salirte de tu camino. Y para ello, conviene que eleves tu energía (física y mental) y la mantengas así.

La preocupación, el odio, el temor, la sospecha, la cólera y la rabia en la gran mayoría de ocasiones únicamente representan una gran fuga de energía. No la malgastes.