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Relaciones personales

“La bondad es la base de la felicidad y la salud”

Chökyi Nyima Rimpoché, monje y maestro de budismo tibetano en Nepal
Tengo 64 años. Nací en una aldea de Tíbet y vivo en Nepal. Soy monje budista y coordino siete monasterios. Soy célibe. ¿ Política? Si el gobernante fuese bondadoso, no cometería injusticias. ¿ Dios? El salvador eres tú, está en ti. China fue budista en el pasado y volverá a ser budista

Qué tal por Nepal?

Recuperándonos del terremoto, ayudando a la gente.

¿Los monjes ayudan?

Tras el terremoto, ordené abrir las puertas de mis monasterios. Seguir leyendo “La bondad es la base de la felicidad y la salud”

«Mi madre decía que debía rezar por las personas que me discriminaban»

La entrevista siguiente me ha recordado (aunque no está ligado directamente) al Hoo’ponopono, por aquello de perdonar, respetar e incluso amar a aquel que te molesta.

 

Simon Estes, bajo-barítono, nieto de esclavos
Cumplo 78 años. Nací en Centerville, Iowa, viví muchos años en Zurich y ahora soy catedrático en la Universidad de Iowa. Casado, tengo tres hijas. Todos deberíamos aprender a vivir juntos con amor, paz y compasión. Hay que tener el valor de perdonar. Hoy vivo para servir a Dios y a los niños

foto de Ana Jiménez

Su abuelo era esclavo.

Lo vendieron por 500 dólares. Mis tres hermanas y yo nacimos en una casita de cuatro metros cuadrados, sin electricidad ni agua ni lavabo.

¿Padre analfabeto?

Sí, trabajaba en una mina de carbón. Y yo a los 11 años ya era limpiabotas.Tuve que fregar lavabos, suelos y ventanas para pagarme la universidad. A menudo no tenía suficiente dinero para comer, pero nunca le dije a nadie que tenía hambre.

Arreciaba la discriminación en EE.UU.

No se nos permitía ir a las piscinas en las que nadaban los blancos, ni sentarnos en la platea en el cine, y no había justicia para nosotros. Pero mi madre decía que debía rezar por las personas que me discriminaban.

A veces hay que rebelarse y no solo rezar.

A mi padre lo ingresamos por un fuerte dolor en el abdomen pero el médico diagnosticó problemas de corazón. Cuando pedí consultar con un cardiólogo se enfadó muchísimo: “¿Dónde ha aprendido usted esa palabra? Su padre es un viejo y va a morirse de todos modos”. Al día siguiente murió tras grandes sufrimientos y la autopsia reveló que lo mató una apendicitis.

¡Qué rabia!

“No odies a este médico por lo que le ha hecho a tu padre, reza por él –me dijo mi madre–. Nunca odies a quien te daña, porque si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”. Me resultó muy difícil pero la obedecí.

Denunciar no es odiar.

Era el año 1961, ni se me pasó por la cabeza. Sobrevivir nos ocupaba la vida. Pero aunque fuéramos pobres siempre fuimos felices. En casa teníamos un viejo piano que mi madre tocaba.

¿Qué decidió estudiar?

Psicología, hasta que un profesor me oyó cantar en el coro y me dijo que tenía voz de cantante de ópera. Yo no había oído una ópera en mi vida y me prestó unos discos. “Señor Kellis, esta cosa me gusta”, le dije al día siguiente, y acabé en una escuela de música en Nueva York. En 1965 empezó mi carrera en la ópera de Berlín.

¿Aprendieron a valorarle en EE.UU.?

Vivía en Nueva York, había actuado en Berlín, París, Viena, Londres, Madrid… Recuerdo que de nuevo llamé a mi madre llorando: “Madre, no me dejan cantar en las óperas de mi propio país”. Y mi madre volvió a repetirme: “Pues arrodíllate y reza por esas personas. Nunca te conviertas en una persona amarga, sigue siendo humilde y acabarás triunfando”. Obedecí.

Y cantó en la Metropolitan Opera.

Sí, en todas las operas de EE.UU. Pero el único país que me pagó lo mismo que a mis compañeros fue España.

¿Y sus compañeros no señalaban esa discriminación?

No, he cantado con Pavarotti y Plácido Domingo compartiendo protagonismo y ellos cobraban muchísimo más que yo. Pero Placido siempre me invitó a cantar y me pagaba un poco más de lo habitual.

La suya es una historia increíble.

He cantado 102 papeles diferentes con 115 orquesta del mundo en 84 teatros líricos distintos de todos los continentes salvo en la Antártida.

Se negó a cantar en Sudáfrica.

A causa del apartheid. Entonces me ofrecieron una enorme suma de dinero y les dije que cantaría si la mitad del público eran negros y me concedían una entrevista televisada con el presidente Botha.

Es usted un hombre de principios, qué gusto.

Los principios son mucho más importantes que el dinero. Cuando Mandela subió al poder fui el primer negro que cantó allí en la ópera.

Ha cantado usted para reyes, seis presidentes norteamericanos y varios Nobel…

Cuando pienso en mi pasado no puedo créemelo, y todo gracias a que mi padre y mi madre me enseñaron a amar, a ser fuerte, a ser honrado y seguir siendo siempre humilde.

Parece que el racismo está reviviendo.

Hoy ya no te linchan ni te cuelgan, pero los negros, entre otras injusticias, seguimos cobrando menos que los blancos como ocurre con las mujeres. La manera de luchar contra eso es a través de la educación: cuando las personas se forman saben comunicarse y cómo luchar para defender sus derechos, por eso siempre he donado la mitad de mis ingresos para que jóvenes sin recursos puedan ir a la universidad.

¿Sufrió discriminación en la universidad?

En el instituto era el único negro de mi clase. Un día mis amigos blancos me propusieron ir al cine con ellos. Entramos y yo me fui directo arriba, junto a los lavabos, que es donde se sentaban los negros, pero mis amigos insistieron en que fuera con ellos. Entonces el director me chilló. “¿Dónde te crees que vas?”, y mis amigos, niños ricos de Centerville, le dijeron que o callaba o harían que lo despidieran.

¿Los jóvenes tienen menos prejuicios?

Sí. A partir de entonces mis amigos negros también se sentaron abajo.

¿Qué ha entendido del ser humano?

El amor es la mayor fuerza que tenemos, pero le sigue el odio muy de cerca. El ser humano nunca ha vivido en paz. Nos enfrascamos en guerras y sólo cuando ya hay miles de muertos los líderes se sientan a negociar.

Absurdo, sí.

Al final todo tiene que ver con el control y la posición de fuerza. Los líderes envían a la gente a morir mientras ellos se quedan en sus despachos. Solo el amor puede acabar con eso.

Entrevista de La Contra de La Vanguardia. Por IMA SANCHÍS

Saludable bondad

Cuando habla su voz te retumba en el estómago, es alto y esbelto como un pino y la ciencia debería estudiar su genética, porque les aseguro que la edad biológica de este grande de la lírica no va más allá de los 65 años. Se ve que ser buena persona le sienta de maravilla. Sigue en activo y donando la mitad de lo que gana para que jóvenes sin recursos estudien una carrera desde que en 1985 creó el Simon Estes International Foundation for Children, y este año se ha propuesto salvar la vida de millones de niños africanos que mueren como moscas debido a la malaria y se ha comprometido a ofrecer conciertos benéficos por todo el mundo. Ha participado como jurado en el 53 Concurso Internacional de Cant Tenor Viñas.

Compartir (24)

En un restaurant al que suelo ir en la pared, en letras MEGAGRANDES aparece la palabra COMPARTIR. Me llamó la atención que pusiera esa palabra en la pared, tal cual, en letras enormes… y me hizo pensar…

Da la casualidad que en ese restaurant es donde he visto a los camareros, cocineros, etc. de más buen humor… con un mejor trato entre ellos (parecen como amigos) y con los clientes.

Me parece que NO es casualidad que esté esa palabra ahí y que el personal que trabaja allí se comporte de la manera descrita. Es más… en su ropa de trabajo todos los empleados en su espalda llevan puesto su nombre de pila (como si de una camiseta de fútbol se tratase, solo que en este caso es la ropa de trabajo de cada uno según su puesto).

En el restaurant:

  • valoran el COMPARTIR
  • los empleados son considerados personas dignas de destacar y se les reconoce (no es un camarero, es Juan).

No sé exactamente que es lo que comparten en el restaurant (no he preguntado) pero repasando mi vida cuando yo he compartido cosas buenas que tenía muchas veces han ocurrido cosas buenas/bonitas. Y me parece que no soy el único.

A continuación te pongo un texto del libro «LA ACTITUD MENTAL POSITIVA: Un camino hacia el éxito» de NAPOLEÓN HILL y W. CLEMENT STONE.

 

Helen Keller contaba sus ventajas y se mostraba profundamente agradecida por ellas. Después compartió la maravilla de estas ventajas con otras personas e hizo que éstas se sintieran felices. Dado que compartía lo que es bueno y deseable, atrajo hacia sí muchas más cosas buenas y deseables. Porque cuanto más se comparte, tanto más se tiene. Y, si usted comparte la felicidad con los demás, la felicidad crecerá, en su interior.
En cambio, si comparte la aflicción y la desgracia, atraerá hacia sí la aflicción y la desgracia. Todos conocemos a ciertas personas que tienen eternamente problemas o bien oportunidades disfrazadas. Lo suyo son los problemas. Cualquier cosa que les ocurra no está bien. Y ello se debe a que siempre están compartiendo sus problemas con los demás.
Hay muchas personas solitarias en este mundo que buscan el amor y la amistad, pero nunca los encuentran. Algunas repelen lo que buscan con una AMN. Otras se acurrucan en sus rincones y nunca se atreven a salir. No comprenden que, cuando uno sustrae a los demás lo que es bueno y deseable, su porcentaje de cosas buena s y deseables disminuye.
Otras personas, en cambio, tienen el valor de hacer algo respecto a su soledad y hallan la respuesta, compartiendo lo bueno y lo hermoso con los demás.
Sé egoísta y comparte.

 

La habilidad de ser tu mejor amigo (23)

¿Tienes algún «mejor amigo»? Supongo que sí.

Cuando tiene un problema o algo le va mal, ¿tú tienes buenas palabras hacia él o directamente lo hundes en la miseria?

Cuando él tiene dudas acerca de su futuro, ¿tú intentas aportarle serenidad, confianza, cosas positivas… o le dices «esto está jodido, olvídate que lo tienes perdido»?

Supongo que lo tratas bien, le das ánimos, esperanza, lo escuchas, etc.

Ok.

Y cuando te pasa a tí que tienes un problema o algo te va mal, ¿eres tú mejor amigo? O eres un alguien que pasaba por ahí y le importa 3 pimientos y lo único que sabe decir es «y si pasa esto aún será peor… si ocurre tal cosa será un gran problema… etc»

No todo el mundo es su mejor amigo, más bien hay relativamente pocas personas que sean el mejor amigo/a de uno mismo.

Pero la buena noticia es que se puede entrenar. El ser tu mejor amigo no viene configurado en un GEN, ni en una estructura cerebral que sólo tienen algunas personas… es simplemente un hábito y una intención que forman una habilidad (skill en inglés, me gusta esa palabra). Y puedes entrenarla. Te animo.

Si bien he de decirte que, como todo, el ser tu mejor amigo o intentarlo al menos, va ligado a tu conjunto de creencias.

Si tienes una creencia del tipo «no me merezco estar bien» o alguna otra negativa incompatible con «ser tu mejor amigo» entonces no podrás/no te plantearás ser tu mejor amigo.

Pero otra buena noticia, estoy que me salgo, no paro de dar buenas noticias… es que las creencias se pueden (detectar y) cambiar.

 

Lenguaje: «Imponer un Récord» (16)

Yo hago ejercicio periódicamente y parte de estos ejercicios consisten en flexiones de brazos, sentadillas, abdominales y dominadas… como me gusta hacer un seguimiento y que quede registrado utilizo una app para ello. Estaba yo haciendo mis abdominales cuando al acabar la sesión me dice (la app): «Felicidades, has impuesto un nuevo récord».

No voy a entrar en cuántas abdominales he hecho (podrían ser 500, o no, ejem ejem) pero el hecho es que he impuesto un nuevo récord.

No me ha dicho:

  • has hecho x abdominales
  • has conseguido hacer más abdominales que ayer
  • has hecho muchas abdominales

No. Lo que me ha dicho es que he IMPUESTO un nuevo récord. La verdad es que me gusta cómo suena, me motiva a seguir adelante pero…

la palabra imponer tiene una connotación negativa (al menos para mí). Si impongo algo es como que pongo algo por encima de otra cosa, o dicho de otra forma, si me impongo es que me pongo a mí o lo que yo he hecho por encima de otra persona o lo que ha hecho otra persona. Y esto tiene que ver con el PODER.

La gente valora mucho el PODER, incluso me llega a sorprender. Yo valoro el poder entendiéndolo como la capacidad de poder hacer algo, de desarrollar algo, de mejorar algo, etc. Pero no valoro la capacidad de poder entendiéndola como imponer mi persona, mi criterio, o lo que sea.

Origen

Préstamo (s. xiii) del latín imponere ‘poner encima’, ‘imponer’. De la familia etimológica de poner (V.).
Acepciones relacionadas

-Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa.
«el actor impuso una serie de condiciones antes de firmar el contrato; el juez le impuso la pena máxima»

(imponerse)
-Hacer valer la autoridad o el poder sobre los demás.
«se impuso ante sus subordinados; (fig) no le gustan los colores chillones que se imponen al resto de la imagen»
(imponerse)
-Superar [una persona] a las demás en una competición o prueba.
«el equipo cubano se impuso en la final»

 

Otro ejemplo de cómo se utiliza el lenguaje es cuando el periodista se refiere al resultado de un partido de fútbol como: El F.C.Barcelona ha derrotado al Atlético de Madrid

No dice:

  • El FC Barcelona ha ganado 2 a 0 al Atlético de Madrid
  • El FC Barcelona ha ganado al Atlético de Madrid

Dice que LO HA DERROTADO. Siguiendo con lo de imponer sería algo parecido ha le ha pasado por encima, ha impuesto su ejemonía, vamos que le ha GANADO y además le ha DERROTADO. El Atlético de Madrid ha perdido en su Batalla con el FC Barcelona.

Esta forma de hablar contiene un dramatismo que puede enfatizar, adornar, estilizar, motivar (ejemplo de imponer un nuevo récord) pero lo que está haciendo es reforzar implícitamente la idea de PODER y de SOMETER que está en lo más hondo y primitivo del ser humano, cuando para comer o sobrevivir había que matar a otro ser humano, imponerse a él, derrotarlo, someterlo…

Estamos en el siglo XXI, ¿no va siendo hora ya de que dejemos de IMPONERNOS y de DERROTAR al prójimo?

Ni que sea en el lenguaje. Sería un buen sitio por el que empezar. Os invito a ello.

Si existiera un lenguaje de la paz, o de personas pacíficas, os aseguro que no se hablaría de imponer o derrotar.

 

FELICIDAD (15)

[…] «QUIERO SER FELIZ..» Es el estribillo de una popular canción empieza con unas palabras que contienen una gran dosis de verdad: «Quiero ser feliz, pero no seré feliz hasta que te haga feliz a ti también».

Uno de los medios más seguros de alcanzar la felicidad consiste en dedicar las propias energías a hacer feliz a otra persona. La felicidad es algo escurridizo y transitorio. Y si usted la busca, observará que es huidiza. En cambio, si trata de hacer feliz a otra persona, la felicidad vendrá a usted.

La escritora Claire Jones, esposa de un profesa del Departamento de Religión de la Universidad de Oklahoma. nos habla de la felicidad que ambos experimentaron durante los primeros tiempos de su matrimonio. Durante los dos primeros años de nuestro matrimonio, vivíamos en una pequeña ciudad -recuerda-, y nuestros vecinos eran un matrimonio muy anciano, con la esposa casi ciega y sentada en una silla de ruedas. El anciano. que tampoco disfrutaba de muy buena salud, llevaba la casa y la cuidaba.

Mi marido y yo estábamos adornando nuestro árbol de Navidad unos días antes de Navidad, cuando decidimos, impulsivamente adornar un árbol para el matrimonio de ancianos. Compramos un árbol pequeño, lo adornamos con espumillón y luces, le colgamos unos regalitos y la víspera de Navidad se lo llevamos.

La anciana lloró al vislumbrar borrosamente las centelleantes luces. Su marido no hacia más que repetir: «Hacía muchos años que no teníamos un árbol». Se pasaron todo el año siguiente hablándonos del árbol cada vez que los visitábamos.

A la siguiente Navidad, ambos ya se habían mudado de casa. Hablamos tenido con ellos un pequeño detalle. Pero nos sentíamos felices de haberlo hecho.

La felicidad que experimentaron como consecuencia de su amabilidad fue un sentimiento muy profundo y afectuoso, cuyo recuerdo les acompañará para siempre. Fue aquella clase especial de felicidad que experimentan todos aquellos que hacen el bien.

Sin embargo. la clase de felicidad más común y constante se parece más a un estado de satisfacción: un estado en el que no se es feliz ni desgraciado.

Es usted una persona feliz durante el periodo en el que siente especialmente aquel positivo estado mental en el que se siente usted feliz junto con un estado «neutral» de la mente en el que no se siente desgraciado.

Y usted puede ser feliz, sentirse satisfecho o ser desgraciado. Porque la elección depende de usted El factor determinante estriba en el hecho de que usted se halle bajo la influencia de una Actitud Mental Positiva o bien negativa. Y este factor puede usted controlarlo.

[…]

Fuente: W. Clement Stone en su libro «La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito» en la página 98

Estrategias mentales inconscientes (13)

Yo no me comporto, no me relaciono igual con las personas cuando yo estoy en el rol de profesor que cuando no lo estoy. Ni me comporto igual con las personas en el rol del psicólogo o coach que cuando no lo soy. Y no voy a entrar en detalles pero se producen diferencias importantes acerca de cómo está / se siente la gente conmigo cuando estoy en un rol o en otro. Cambia tanto cómo se sienten ellos hacia mí como la forma que me siento yo hacia ellos.

Cuando tengo el rol de psicólogo/coach soy una persona cercana: la persona (paciente o coachee) siente una cercanía hacia mí, una confianza, un sentimiento de que me importa y que voy a hacer todo lo que pueda para que esté bien, mejore, sea más feliz, consiga lo que se propone… En cambio, cuando hago «vida normal» soy una persona menos cercana, porque pienso en mis cosas, tengo otras cosas en mente, etc. que hacen que la gente con la que me relaciono no note la misma cercanía ni ese sentimiento de aceptación total e incondicional que puede sentir un paciente/coachee.

Yo soy el mismo pero inconscientemente utiliza unas estrategias diferentes que tienen que ver con cómo pienso, cómo estoy, que espero, que no espero… Estoy seguro que a ti te pasa lo mismo en diferentes situaciones (aunque probablemente nunca te hayas para a pensar sobre ello y no tengas consciencia de eso), por eso te invito a que en las situaciones en las que te va bien, que obtienes buenos resultados… tomes consciencia de que estrategias mentales utilizas… tomes conciencia de que haces, cómo lo haces, como estás, que esperas o no esperas que ocurra… y repliques esa estrategia en el otro contexto / situación en la que no obtienes los mismos buenos resultados /  útiles.

Toma el control de tu vida, hazlo.

3 en 1 (post 11)

¿Quién no ha tenido una puerta que chirriaba?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste a oír ese molesto ruido?

¿Pasó el suficiente tiempo para que te acostumbraras a ese molesto ruido y convivieras con él?

Seguramente que sí, pero con el paso del tiempo el ruido aumenta y aunque tu capacidad de habituarte también lo hace llega un momento que el sonido chirriante es tal que ya no puedes ignorarlo: «Tengo que hacer algo con esta puerta, compraré 3 en 1 y la engrasaré».

Eso implica tomar la decisión, buscar el momento de ir a la tienda a comprarlo, ir a comprarlo, buscar el momento de engrasar la puerta, engrasarla y ADIÓS RUIDO.

¿Desde el primer día que oíste que la puerta chirriaba hasta que el ruido desapareció porque pusiste 3 en 1 cuánto tiempo pasó? Eso te dará una importante y valiosa información sobre tí y tu forma de actuar: proactiva o reactiva, que se adapta a lo malo o busca mantener lo bueno, etc.

He puesto el ejemplo de la puerta que chirría pero lo mismo ocurre en una persona que tiene TOC, fobias, ansiedad, adicciones, claustrofobia, agorafobia, etc. ¿Hasta dónde llega tu capacidad de habituarte/adaptarte a eso y convivir con ello? ¿Hasta cuando vas a esperar para decidir comprar el 3 en 1 y COMPRARLO?

Yo soy Pablo Mora, tú 3 en 1 particular. Estaré encantado de engrasar la bisagra de tu puerta.

Ya lo he hecho muchas veces. Por ejemplo, con estas personas que «tenían»:

  • miedo a subir en ascensor
  • ansiedad anticipatoria de un examen a 3 meses vista
  • ansiedad (baja laboral) por mala relación con sus hermanas (que trabajaban en el mismo negocio)
  • mala relación entre familiares
  • tdah
  • TOC
  • depresión
  • agorafobia
  • niño que tenía miedo a dormir solo
  • personas que no se atrevían a realizar sus sueños
  • etc.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo vas a esperar?
Contacta conmigo ahora y pongámonos manos a la obra.