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La habilidad de ser tu mejor amigo (23)

¿Tienes algún «mejor amigo»? Supongo que sí.

Cuando tiene un problema o algo le va mal, ¿tú tienes buenas palabras hacia él o directamente lo hundes en la miseria?

Cuando él tiene dudas acerca de su futuro, ¿tú intentas aportarle serenidad, confianza, cosas positivas… o le dices «esto está jodido, olvídate que lo tienes perdido»?

Supongo que lo tratas bien, le das ánimos, esperanza, lo escuchas, etc.

Ok.

Y cuando te pasa a tí que tienes un problema o algo te va mal, ¿eres tú mejor amigo? O eres un alguien que pasaba por ahí y le importa 3 pimientos y lo único que sabe decir es «y si pasa esto aún será peor… si ocurre tal cosa será un gran problema… etc»

No todo el mundo es su mejor amigo, más bien hay relativamente pocas personas que sean el mejor amigo/a de uno mismo.

Pero la buena noticia es que se puede entrenar. El ser tu mejor amigo no viene configurado en un GEN, ni en una estructura cerebral que sólo tienen algunas personas… es simplemente un hábito y una intención que forman una habilidad (skill en inglés, me gusta esa palabra). Y puedes entrenarla. Te animo.

Si bien he de decirte que, como todo, el ser tu mejor amigo o intentarlo al menos, va ligado a tu conjunto de creencias.

Si tienes una creencia del tipo «no me merezco estar bien» o alguna otra negativa incompatible con «ser tu mejor amigo» entonces no podrás/no te plantearás ser tu mejor amigo.

Pero otra buena noticia, estoy que me salgo, no paro de dar buenas noticias… es que las creencias se pueden (detectar y) cambiar.

 

3 en 1 (post 11)

¿Quién no ha tenido una puerta que chirriaba?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste a oír ese molesto ruido?

¿Pasó el suficiente tiempo para que te acostumbraras a ese molesto ruido y convivieras con él?

Seguramente que sí, pero con el paso del tiempo el ruido aumenta y aunque tu capacidad de habituarte también lo hace llega un momento que el sonido chirriante es tal que ya no puedes ignorarlo: «Tengo que hacer algo con esta puerta, compraré 3 en 1 y la engrasaré».

Eso implica tomar la decisión, buscar el momento de ir a la tienda a comprarlo, ir a comprarlo, buscar el momento de engrasar la puerta, engrasarla y ADIÓS RUIDO.

¿Desde el primer día que oíste que la puerta chirriaba hasta que el ruido desapareció porque pusiste 3 en 1 cuánto tiempo pasó? Eso te dará una importante y valiosa información sobre tí y tu forma de actuar: proactiva o reactiva, que se adapta a lo malo o busca mantener lo bueno, etc.

He puesto el ejemplo de la puerta que chirría pero lo mismo ocurre en una persona que tiene TOC, fobias, ansiedad, adicciones, claustrofobia, agorafobia, etc. ¿Hasta dónde llega tu capacidad de habituarte/adaptarte a eso y convivir con ello? ¿Hasta cuando vas a esperar para decidir comprar el 3 en 1 y COMPRARLO?

Yo soy Pablo Mora, tú 3 en 1 particular. Estaré encantado de engrasar la bisagra de tu puerta.

Ya lo he hecho muchas veces. Por ejemplo, con estas personas que «tenían»:

  • miedo a subir en ascensor
  • ansiedad anticipatoria de un examen a 3 meses vista
  • ansiedad (baja laboral) por mala relación con sus hermanas (que trabajaban en el mismo negocio)
  • mala relación entre familiares
  • tdah
  • TOC
  • depresión
  • agorafobia
  • niño que tenía miedo a dormir solo
  • personas que no se atrevían a realizar sus sueños
  • etc.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo vas a esperar?
Contacta conmigo ahora y pongámonos manos a la obra.

 

Testimonio de un TOC (Trastorno obsesivo compulsivo) (8)

Damián Alcolea, actor y formador de actores

Tengo 36 años. Me crié en un pueblecito de Ciudad Real y vivo en Madrid. Me licencié en Arte Dramático en Murcia e hice un máster en Londres. Creo en lo que decía Nelson Mandela, que el grado de democracia de un país se mide por cómo cuida a las personas desfavorecidas. Soy cristiano

 

«Me lavaba las manos una y otra vez hasta que me sangraban»

 

Desde muy pequeño empece a mostrar síntomas de TOC (trastorno obsesivo-compulsivo): pensamientos que enraízan en tu cabeza de manera obsesiva, que no tienen ningún sentido y lo sabes, pero no los puedes evitar, suelen ser horribles y te causan pánico.

¿Pensamientos de qué tipo?

Me obsesionaba que a mi familia le sucediera lo peor. Si mi padre cogía el coche, me imaginaba que tenía un accidente. También me obsesionaba la idea de hacerme daño a mi mismo.

¿A se refiere?

Si abría el cajón de los cuchillos, me imaginaba cogiéndolos y clavándomelos; y no podía apartar ese pensamiento y entraba en pánico. Para librarte de esa obsesión, para que eso que temes no te ocurra, haces actos compulsivos, como ¡abrir el cajón veinte, cincuenta veces, cada vez que ese pensamiento aparece.

¿Es la manera de exorcizar el mal?

Ese pensamiento te hace sentir fatal, y para que ¿.e vaya realizas la compulsión. Yo repetía mis propias palabras una y otra vez, me lavaba las manos constantemente hasta que me sangraban, durante una época lo hacía con lejía.

¿Temía contaminarse?

El acto compulsivo no responde a una lógica. La obsesión es tu forma de funcionar. Esos pensamientos te hacen sufrir tanto que necesitas una válvula de escape, que el cerebro encuentra en rituales que le relajan, como lavarte las manos; piensas que si lo haces correctamente, eso terrible que le va a suceder a tu familia no le sucederá. También podía ahuyentar una idea terrorífica no pisando las líneas del pavimento.

¿Recuerda cómo empezó todo?

A los cuatro. años me plantaba en la puerta de la peluquería de mi madre y le decía: “Mamá, ¿me dejas salir a jugar con Pilar?”. “Si, si, hijo, ve”, y se lo volvía a decir decenas de veces seguidas hasta que me gritaba: “¡No, no puedes ir a jugar!”. Necesitaba la aprobación constante de los demás.

Muy pronto empecé con la obsesión de la limpieza y del orden. Ordenaba el pupitre una y otra vez, porque no se trata únicamente de colocar simétricamente las cosas, sino de colocarlas según un protocolo preciso. Durante años me quedaba atascado en los umbrales de las puertas, no era capaz ni de entrar ni de salir.

Debía de sufrir mucho.

Sí.

…Y durante mucho tiempo.

Viví muchos momentos difíciles, y lo menciono porque sé que hay mucha gente sufriendo a causa del TOC y que se siente muy sola. Mi sufrimiento era tal que fantaseaba con tirarme por la ventana. Para hacer cualquier cosa ordinaria tardaba horas, y mi vida estaba ligada al pensamiento de que algo horrible iba a ocurrir. ‘ ¿Qué tal en el colegio?

Sufrí acoso, me llamaban cosas de todo tipo, me perseguían, me daban collejas, me cantaban canciones de burla…

¿Tenía amigos?

Sí, yo era muy abierto, pero no era capaz de defenderme y cualquier cosa que me decían me hacía llorar, no supe parar aquellos ataques. Era capaz de defender a los demás, pero no a mí mismo. Hay episodios que me ha costado años de terapia superar, pero está todo asumido y perdonado, esa es una mochila que ya no cargo.

¿Qué es lo que más le ha costado superar?

E1 desprecio y la humillación. Y en la adolescencia, el sentimiento de serlo peor.

¿Se burlaban de sus repeticiones?

Aprendes a encubrir tus rituales, pero a veces es inevitable que te vean. Los niños atacan al débil o al diferente, pero yo pienso mi vida como el cuento de la Cenicienta, porque cuando empecé a salir en series de televisión me convertí en el chico más popular del pueblo y muchos me pidieron perdón. Crecí en seguridad.

¿Cómo reaccionaba su familia?

Era un entorno rural, simplemente creían que yo era un maniático. Mis padres sufrían porque me veían sufrir, pero no sabían cómo ayudarme: “¡Deja de hacer esas cosas!”, me decían,y yo no era capaz de decirles: “Es que mi cerebro no me deja”, y eso incrementaba la ansiedad.

¿Cuándo se dio cuenta de que su comportamiento se debía a un trastorno?

A los 13 años ya no podía más, vivía con la carga de estar guardando un secreto, pensaba que es- taba loco. Fue fundamental ser capaz de decir- le a mi madre a moco tendido: “Mamá, algo no funciona bien en mi cabeza”. Y así acabé en una psicóloga, Esperanza, que me diagnosticó TOC, y pude empezar a trabajar.

¿Cuándo comenzó a aceptarse?

Estudiar teatro fue una puerta hacia la aceptación. Cuando estoy actuando mi cerebro me deja tranquilo, es algo mágico, quizá sea la atención plena puesta en algo fuera de ti._

¿Se cura?

Con el tratamiento adecuado se puede transitar y llevar una vida normal y feliz. Recuerdo mi primera conversación sin ruido mental de fondo, pensé: “¡Guau!, qué maravilla ser normal”.

¿Cómo se siente ahora?

He abrazado mi peculiaridad, he comprendido que para superar un sufrimiento debes bucear en el dolor , y que no hay dolor tan oscuro que note permita reírte de ti mismo. Cuando vives en una cárcel interior como es el TOC, el momento de inflexión es descubrir que tú tienes la llave; los otros te pueden ayudar, pero tu actitud es lo fundamental.

 

NO ESTAMOS LOCOS

¿Recuerdan a Jack Nicholson en Mejor… imposible? i Eso, Simplificado y con grandes dosis de humor, es el trastorno obsesivo- compulsivo (TOC), que padecen más de un millón de españoles, entre ellos. este actor (El internado, . Águila Roja…) que ha decidido contar cómo se vive con él en una novela casi autobiográfica, Tocados (Plataforma), que bebe de su propio blog (Diariodeuntoc.blogspot.com.es). Impacta el gran sufrimiento que esta enfermedad psiquiátrica puede causar, especialmente por Ia incomprensión y la soledad que provoca: “Tras presentar el libro, muchas personas que habían sido crueles conmigo me pidieron perdón. Pero lo esencial es saber que con el tratamiento adecuado se puede salir del túnel”.

 

Entrevista de IMA SANCHÍS

Fuente: La Vanguardia